Zona De Confort ¿Cómo Salir De Ella?

Curioso es cómo el ser humano siempre tiende a buscar la seguridad. De ese modo nos movemos por la vida y tomamos determinadas decisiones en base a la zona de confort que nos conducen indudablemente siempre a un resultado, sea del tipo que sea.

Así vemos cómo algunas personas tienen una especial propensión al riesgo y cómo otras, sin embargo, lo que más temen de todo es la inseguridad. Una inseguridad que viene probablemente de no saber qué ocurrirá con un determinado resultado cuando hacemos un esfuerzo que nos requiere un sacrificio porque no estamos acostumbrados a él.

Eso es en gran medida en lo que consiste nuestra zona de confort. Zona de confort que por un lado es un lugar en el que estamos muy asentados y muy enraizados, pero que por otra parte si abusamos de estar en el nunca conseguiremos nada valioso en la vida.

Por lo tanto el momento llega de decidir qué queremos hacer: si siempre estar bajo unos aires que ya conocemos o salir más allá de nuestro entorno habitual y hacer algo que no hemos probado a hacer nunca antes tal vez por miedo.

Zona de confort y razones fisiológica

Zona de confort y razones Fisiológica

Así funciona nuestra zona de confort, y tiene unos métodos fisiológicos muy importantes a la hora de conseguir que nos quedemos dentro sin salir prácticamente nunca de él.

Es decir, esta zona de confort sin duda trata de retenernos mediante situaciones anómalas o adversas a nivel fisiológico como la sudoración excesiva cuando salimos de esta zona de confort.

Así como también el estrés, el aumento de nuestros niveles de ansiedad y sin lugar a duda, nuestra búsqueda de volver a aquel sitio en el que estábamos cómodos y que no hemos echado de menos hasta ahora que hemos salido de él.

Ahora bien siempre hay que hacer un pequeño intercambio intelectual y práctico sobre cómo podemos salir de esta zona de confort sin experimentar demasiado estrés y sentirnos libres.

Influencia del estrés en la zona de confort

Influencia del estrés en la zona de Confort

En realidad es estrés es evitable en gran medida, porque siempre podemos hacer el sano ejercicio de salir de nuestra zona de confort paso a paso, gradualmente, no tirarnos a la piscina de golpe sin saber lo que hay dentro ni cómo está el agua de fría.

Y así con un riesgo calculado, pasito a pasito y poco a poco, vamos a ver cómo nos vamos haciendo fuertes en este músculo, que también existe a nivel al menos intelectual o imaginativo que es el de salir de nuestra zona de confort, y entrar en una zona en la que arriesgamos nuestro bienestar personal con el objetivo de lograr alguna meta que consideramos valiosa.

Y que de hecho es tan valiosa para nosotros que queremos y consideramos que debemos arriesgarnos y luchar por ella. Y en realidad es que la zona de confort no tiene más misterio, es sencillo hablar de ella aunque lo difícil no es hablar ni intelectualizar sobre ella, sino salir y experimentar las sensaciones que tenemos cuando estamos fuera.

Salir de nuestra zona de confort es un Ejemplo

Salir de nuestra zona de confort

Por lo tanto consideremos el ejemplo si las metas que tenemos en la vida son lo suficientemente valiosas. Porque uno de los signos inequívocos de que nuestra meta merece la pena es que nos hace salir de zona de comodidad y zona de confort.

Y esto no tiene precio porque a la vez que hacemos esto también crecemos como seres humanos, expandiendo nuestros horizontes de modo que cosas que no éramos capaces de hacer antes, y que ni siquiera imaginábamos que jamás podríamos hacer de repente vemos que al menos somos capaces de intentarlo.

De intentarlo incluso más de una vez con éxito, lo cual causa una gran alegría y una tremenda satisfacción. Porque si solo hacemos lo que nos gusta me atrevo decir que la vida es muy triste y no tiene ninguna emoción, y que en muchos sentidos así como es no merece la pena.

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