En esto consiste los terrores nocturnos

Todos nosotros sabemos muy bien en qué consiste tener una pesadilla. Seamos mayores o niños todos las tenemos alguna vez, en especial cuando, por ejemplo, hemos cenado copiosamente o cuando hemos tomado cafeína o alcohol antes de dormir.

Pero lo que algunas personas no conocen son los terrores nocturnos que sufren sobre todo los niños. Los terrores nocturnos, para que lo entendamos son como pesadillas pero mucho más dramático, mucho más tenso y algo que no es simplemente un sueño.

Se trata por lo contrario de una reacción de miedo que ocurre de forma súbita mientras estamos cambiando de una fase de sueño a otra fase. Estos terrores nocturnos van a ocurrir normalmente durante fases no REM del sueño, a diferencia de las pesadillas que ocurren precisamente durante la fase REM.

Quienes padecen terrores nocturnos

Quienes padecen terrores nocturnos

Normalmente esto, como decimos, lo sufren los niños entre 3 y 7 años de edad y más tarde suele ser más raro que ocurran. Los niños suelen tener estos terrores una vez se han acostado, pasadas dos o incluso tres horas después de que el pequeño haya empezado a dormir.

Porque es en este momento que ocurre en la transición de una fase de sueño a otra, de una más profunda calificada como no REM, a otra etapa más superficial de dormir que es la etapa REM del sueño cuando vienen los terrores nocturnos.

En esta etapa REM del sueño es, como decimos, en la que se tienden a producir todos nuestros sueños, y es justo en esta transición hasta la etapa en la que se producen los sueños donde tienen los niños los terrores.

Por tanto cuando pasamos por esta transición de una etapa a otra, el niño súbitamente y de repente tiene extremo miedo y es a eso, cuando ocurre, lo que consideramos como terrores nocturnos.

Qué sucede durante los terrores nocturnos

Qué sucede durante los terrores nocturnos

Para que veamos cómo puede reaccionar un niño ante un terror así, puede ocurrir que el niño esté durmiendo y de repente se siente en la cama de golpe y de un susto, o sencillamente que el niño empiece a chillar de repente sin que nadie en toda la casa sepa por qué.

Además esto va acompañado de rasgos psicosomáticos, como por ejemplo el hecho de que se puede acelerar el ritmo del corazón así como la respiración, o incluso tener más sudor de lo normal, incluso si no hace calor del miedo que ha sufrido el pequeño.

Después, cuando se ha relajado y es consciente de que no era nada visiblemente material lo que le estaba ocurriendo, sino un terror nocturno, lo normal es que vuelva a dormir tranquilamente.

Al día siguiente raro es que un niño se acuerde de los terrores nocturnos que ha tenido, porque al no ser en realidad un sueño este terror, no existe ninguna imagen mental que pueda recordar el pequeño.

Qué se puede hacer ante los terrores nocturnos

Qué se puede hacer ante los terrores nocturnos

Los niños tienen terrores y los padres pocas veces pueden consolarles, por lo que es importante saber cómo podemos reaccionar cuando nuestro hijo tiene este tipo de terrores de noche.

La mejor forma en que debemos reaccionar cuando tienen terrores nocturnos es, especialmente, estar con el niño hasta asegurarnos de que no se hace daño cuando se agita. Además, cuando los niños ven al padre o a la madre a su lado tienden a tranquilizarse y volver a dormir plácidamente.

No existe un tratamiento en la actualidad para los terrores nocturnos, pero lo que sí hay que hacer es tener hábitos de higiene mental, como reducir el estrés antes de dormir, no permitiendo a nuestros hijos que se acueste muy tarde y haciendo que duerman lo suficiente cada noche.

Todo esto manteniendo como decimos otras rutinas de higiene del sueño como elaborar un procedimiento para que el niño relaje antes de dormir, y vaya a la cama con sueño y sin ganas de hacer nada más. Así haremos que los niños por lo menos puedan dormir mejor por las noches.

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