Ser optimista: Una forma de afrontar la vida de buena forma

Como he dicho en otro artículo hay gente que es capaz de visualizar las cosas que quieren que sucedan, y esto es una cualidad impresionante y muy valiosa ya que cuando somos capaces de pensar así sin duda tenemos el viento a nuestro favor.

Cuando somos capaces de imaginar un futuro más o menos parecido al que queremos, no va a ser porque estemos erróneamente lejos de la realidad, sino más bien porque nuestra mente es capaz de, a través de sus circuitos cerebrales, visualizar las emociones que tendremos en un futuro como el que tenemos en mente.

Porque una cosa es visualizar el futuro y otra cosa muy diferente es que el futuro se cumpla en todo. Pero lo que todavía pienso es que podemos visualizar las emociones que tendremos si nos lanzamos a realizar determinados proyectos, aunque podamos estar equivocados – es cierto.

Ser optimista

Ser optimista

Y ser optimista pensando que todo saldrá bien, que es verdad que nos llena de energía a menudo, suelen ser sin embargo erróneo en los cálculos. Como decía Eduardo Punset, calculamos fatal.

Esto es tanto así porque simplemente nadie es capaz de predecir como reaccionaremos ante cosas que seguramente todo el mundo coincide en que son buenas o muy buenas para nosotros.

Imagínate que consigues un ascenso en el trabajo, o que la persona a la que más quieres te devuelve su aprecio. Serás capaz de imaginar cómo te sentirás en cuanto a ciertas cosas que luego podrás, o no, sentir en la realidad.

Si es así como ocurren las cosas, la frase que dice que la vida es lo que hacemos mientras tenemos otros planes es una verdadera realidad y algo puramente verdadero. Pero eso no ha de hacer que no seamos optimistas, porque el optimismo es muy importante ya que aunque sea a día de hoy ya nos está ayudando a vivir y ser más felices.

Vivir en el optimismo

Vivir en el optimismo

Así son las cosas, los optimistas viven más felices aunque nadie puede garantizar el futuro como si fuera un pájaro que tuviéramos en nuestras manos. Luego hay personas para las que la felicidad no es ni más ni menos que el sentimiento que tienen por dentro de qué han cumplido todas sus expectativas.

Teniendo por expectativas aquellos sentimientos de que han encontrado lo que esperaban obtener en la vida, sin importar demasiado en qué contorno o entorno se produjeran. Si la felicidad está en el interior el mayor del optimismo es saber que se puede ser feliz incluso cuando todo pinta mal.

Pero esto, no nos confundamos, no es por ser personas que no valoran las cosas buenas. Ni tampoco porque no saben lo que quieren, sino que se trata de personas que han alcanzado un alto grado de felicidad y ya lo que pase fuera no es tan importante.

Conseguir todo en la vida

Conseguir todo en la vida

No quiere decir tampoco que no luchan en la vida por conseguir las cosas que quieren. Pero sí que, partiendo del mundo en el que vivimos se pueden imaginar perfectamente felices aun cuando muchas cosas salgan muy mal.

En el fondo para mí esta es la verdadera felicidad y no hay otra, porque como dicen los sabios en la vida la felicidad no se puede comprar ni con dinero, ni con resultados. Aunque es verdad también qué sólo de pensamientos no se puede vivir y que, por tanto, haremos bien en procurarnos algunos éxitos.

Más que nada, para no tener tantos bajones como tendremos en el estado de ánimo si ocurriera que fracasamos en completamente todo. Esa es para mí, como digo, la verdad de la vida en cuanto a la felicidad y eso es lo que es la verdadera alegría de vivir.

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