Poema Invictus: análisis y Curiosidades

Poema Invictus. Hay muchas lecturas interesantes que se pueden hacer por nuestra propia cuenta aunque, no obstante, algunas de ellas las realizamos en la escuela, en el colegio o en el instituto o la universidad. Estas lecturas nos abren nuevos horizontes y nos ayudan a encontrar pasión que necesitamos para encontrar entusiasmo por la lectura, una actividad que realmente necesitamos y que nos viene bien.

Una de estas lecturas, la cuál se hace en algunas instancias educativas del mundo anglosajón, es el poema llamado «Invictus». Su autor es William Henley. Este poema se ha hecho muy famoso en los tiempos recientes, más famoso aún, al conocer que el prisionero Nelson Mandela, el que iba a ser posteriormente el primer Presidente negro de Sudáfrica, lo tenía escrito en la mesa de su celda en algunos de los años en los que fue prisionero.

El autor de este poema nació en el a mediados del siglo XIX falleciendo a principios del XX. Es un poema que nos muestra un análisis del coraje, del espíritu de lucha de una persona y de su fortaleza interior. Creo que merece la pena, sin duda, leerlo.

Este poema habla sobre todo del alma humana, sobre el espíritu y su fortaleza. Muchos analistas se han preguntado si cabe hablar sobre un espíritu indestructible, un espíritu invencible en la vida de una persona. El autor de este poema hablaba sobre ello y eso es lo que, desde mi punto de vista, la razón de que haya un verdadero impacto en muchas generaciones que buscan su propia fortaleza interior.

Utilidad del poema Invictus

Poema Invictus: Cómo ser invencibles

Desde mi punto de vista, sólo podemos ser invencibles cuando unimos nuestro alma a Dios, ya que ahí es entonces cuando Él nos gobierna a nosotros y a nuestro propio carácter. De ese modo, así no podemos cometer más errores que los humanos, es decir, no podremos cometer más error que el que nos hace seres falibles, exceptuando el deber de amor que tenemos para con nuestros congéneres, que es un amor que debemos tener hacia los demás como si nos fuera la vida en ello.

Yo sí creo en que hay personas que son invencibles por dentro, pero creo que esas personas están místicamente unidos a través de su alma al Todopoderoso, a lo inefable, a Dios. Y pienso que es muy difícil vencerles porque ellos no actúan por sí mismos si no que, al contrario, actúan como dijo San Pablo el apóstol a través del Dios que tienen dentro de sí.

Como hemos dicho el mismo Nelson Mandela tenía en la mesa de su celda, en prisión, el poema de Invictus que se según cuentan se sabía, al menos en parte, de memoria. Pienso que esto podría ser algo que le daría una fortaleza enorme para saber que como dice el poema somos los dueños de nuestro destino.

Pero yo añadiría que somos dueños de nuestro destino sólo si actuamos bajo nuestra mejor voluntad, porque sí no actuamos conforme a nuestros mejores y más puros y nobles esfuerzos, no vamos mal sino que vamos peor y cuesta abajo. Por eso no debemos confiar sólo en nosotros mismos, nunca, ni creernos la mentira de que hacemos todo bien, porque podemos estar equivocándonos y hacer daño a otros incluso sin darnos cuenta. No obstante ésta frase no es nueva porque, como sabemos, el infierno está lleno de buenas intenciones.

poema Invictus

Utilidad del poema Invictus

Por otra parte, según me han informado este poema es muy útil para la gente que está pasando un trance difícil en la vida puesto que es una exaltación de la resiliencia. Este poderoso poema podrá llenarnos de energía y hacernos pensar sobre que tal vez nuestra fuerza sea mayor de lo que pensamos.

Muchas veces vienen enfermedades, no nos engañemos, la vida no es fácil para nadie y además, incluso, todo tiende a la entropía que significa que todo tiende a estropearse. Por poner un ejemplo, una prueba de ello es que vamos directos a la muerte desde esta misma vida. El cuerpo envejec, el pelo se cae o salen canas, llegan las arrugas, pero lo mismo pasa con los objetos materiales: se degradan, como la propia palabra biodegradable indica en muchos productos.

De modo que necesitamos ser fuertes. Pero no vamos a buscar nuestra fuerza en nadie humano superior a nosotros, sino en Dios o en alguna cosa que nos haga sentir que dependemos de algo que es plenamente superior y, a la vez, confiable. No como los seres humanos que tenemos una opinión de las cosas que varía conforme varía la dirección del viento.

Verdades incómodas

Verdades incómodas

Desconozco si el autor del poema cree en Dios. Por otra parte, como he leído en otros textos nadie está exento de sufrir verdaderas catástrofes en sus vidas. Todos podemos sufrir un golpe que nos cambie la vida por completo, y esto no es un dicho sino que yo, personalmente, lo he vivido en propia persona.

El hecho de que somos tan vulnerables a cualquier tipo de daño externo, sea natural o una no nos debería hacer concluir que debemos guardar nuestras fuerzas hacia algo más poderoso que nosotros. Algo que sea confiable y que no sea, a la vez, humano, puesto que aunque no soy pesimista antropológicamente hablando sí pienso que puede que no seamos tan confiables como muchas veces, cuando estamos de buen humor, pensamos.

De hecho nuestras fuerzas no deberían venir de nosotros, sino de Dios. Nuestras intenciones y todo deberían pasar por él para que fueran verdaderamente sanas. No digo que si no está enfermo todo lo que hacemos, pero sí me atrevo a decir que está encaminado a fracasar.

Por eso cuando hablamos en Teología cristiana de fe y de destino, creo que casi jamás ponemos énfasis en las propias fuerzas nuestras, las humanas. Más bien todo lo contrario: dependemos de Dios sóla y exclusivamente para cumplir los deseos que albergmos dentro de nosotros. Ya que por nuestros propios esfuerzos sólo vamos de mal en peor.

Poema Invictus y el ánimo

Poema Invictus y el ánimo

Por eso, repito, el poema Invictus visto a la luz de Dios es muy positivo, y nos puede dar grandes ánimos morales así como beneficios psicológicos. Si somos los dueños de nuestro destino y de nuestra alma, podemos decir que es para que acudamos a Dios – para tener esa capacidad de elegir, de tanto que Él nos amó.

Sé que esta forma de ver las cosas no las comparte todo el mundo, pero por eso mismo se necesita escuchar otro tipo de ideas que, al final, lo hacen original y que pueden aportar nuevas perspectivas, incluso, a los que buscan buenos y mejores motivos para creer.

Otra cosa a destacar, que he descubierto con este poema, es que estar delante de la adversidad es ya lo suficientemente duro y fuerte como para buscar más problemas, cuando tratamos de buscar revancha y culpas en otros.

Es cierto que alguien nos ha podido empujar a una mala situación, o nosotros mismos, pero también es cierto que de nada sirve culpar a nadie. Cuando nos encontramos ante un problema con alguien, ya que vivimos en una sociedad, debemos intentar llegar a los mejores términos posibles con la otra persona y aprender las acciones que se pueden extraer de la situación. Pero si entraban en revanchismos, eso no ayudará, ya que no hace más que añadir leña al fuego.

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