Ojo por ojo: Una ley que deja la justicia en manos cualquieras

La política personal de alguien es lo que hace de forma sistemática y premeditada a la hora de comportarse con los demás. Establecemos vínculos con las demás personas para tener beneficios mutuos, en relaciones «ganar-ganar» en las que todos podamos obtener algo bueno, y perder lo menos posible.

De hecho son éste tipo de relaciones personales las que hacen la vida más placentera y gratificante y, en definitiva, que merezca más la vida. Pero volviendo al tema de la política personal, lo que importa no es lo que hacemos sino por qué motivos lo que hacemos, en otras palabras, qué es lo que nos guía a hacer determinadas cosas.

No olvidemos ni perdamos de vista que vivimos en una sociedad, donde hay unas marcadas reglas de conducta y pautas de comportamiento a las cuales debemos ajustarnos si queremos vivir en buena convivencia con los demás.

Ojo por ojo

Ojo por ojo

Bastantes problemas tiene la vida ya, como la vida misma tan natural como enfermedades, plagas, terremotos y multitud de cosas más, como para que nos vayamos complicando la vida y sin apenas darnos cuenta.

Quién nos quiere decir algo bueno nunca tarda en decirlo, esto es, lo hará sin dar muchos rodeos, y ni se molestan en ello porque lo que nos dicen que nos va a gustar claramente y no va a haber posible malentendido ni problema a tratar por ello.

No obstante esto no es así cuando lo que nos tienen que dar son malas noticias, que comienzan con un devenir de palabras así como con dimes y diretes que hacen que no sea por la claridad por lo que se caractericen éste tipo de conversaciones.

Tener buena voluntad es muy importante como todos sabemos, porque en caso de que seamos negligentes con éste aspecto de la vida, después la gente puede juzgar y decir con razón que no hemos actuado ni obrado correctamente. Y eso puede tener negativas consecuencias sobre nosotros y sobre los otros también.

Ley del Talión

Ley del Talión

Por ello existen unas normas sociales que ya hemos mencionado, las cuales hacen que vivamos en un entorno más amigable, y no en una selva pura y dura. Si acaso aún así no lo es, en cierto modo, porque a veces me lo pregunto.

En eso estarían pensando los primeros juristas o moralistas que crearon las normas sociales explícitas, esto es, escritas en algún lugar para el conocimiento de ti.

Y es que en los tiempos antiguos se era mucho más duro con las infracciones de las normas sociales o de conducta, cosa de la que nos hemos librado y hemos olvidado ya el ojo por ojo de la Ley del Talión.

Tenemos suerte.

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