No tengo amigos: Como lograr superar esta etapa

Todos queremos tener muchos amigos o, al menos, unos pocos amigos buenos. En las dinámicas de las amistades, existen multitud de factores que hay que tener en cuenta para responder preguntas, como a la de por ejemplo, que qué es una relación de amistad y por qué escogemos unas relaciones frente a otras.

En nuestro día a día existen millones de personas con las que nos cruzamos, en términos figurados, que ocupan todo tipos de roles en nuestras vidas.

Existe mucha gente que no significa mucho para nosotros, en el sentido de que no tenemos mucho contacto con ellos, como por ejemplo, es el caso de un panadero o el casero, o el teleoperador que nos llama para preguntarnos cosas por teléfono.

De tal manera que si estamos conformes con el trato con este tipo de personas, las evaluamos de una manera positiva o, si es el caso contrario, de una manera menos buena. A veces ocurre, incluso, que tenemos prejuicios en contra de ellos. No obstante, con nuestras amistades es diferente, ya que están basadas en relaciones de solidaridad y confianza, puesto que así es como se alimenta la vida entre amigos y, la única forma, de vivir sanas amistades.

No tengo amigos

No tengo amigos

Normalmente, hacemos los amigos de forma espontánea, es decir, primero establecemos un tipo de contacto con alguien, pudiendo lograr que al final esto se extienda a una forma de entendimiento más profunda, así como, de igual modo, dejar que se establezca una confianza y algún tipo de solidaridad entre nosotros, en la que nos ayudemos mutualmente y comprendamos que la amistad es sumar en lugar de restar.

Cuando nos preguntamos qué es una amistad, existen muchos tipos de respuestas ante esta pregunta. Por ejemplo, una relación de amistad está compuesta por varios factores, como factores personales, así como una voluntad y un estado anímico positivo acerca de la otra persona.

Así, los amigos son aquellas personas que en verdad saben cómo somos, y que nos aceptan hasta límites que mucha otra gente jamás nos entendería, comprendería ni aceptaría, y es una verdad absoluta prácticamente que a casi todo el mundo le gusta tener amigos.

Porque con ellos nos sentimos bien y sentimos que tenemos un grado de conexión con algunas personas, que es un vínculo, un lazo que necesitamos tener con alguien al menos, con por lo menos alguna persona en nuestras vidas.

La amistad como parte de la vida

La amistad como parte de la vida

Nuestros amigos tienden a formar parte de nuestra vida, una vida más bonita y estable en la que, cuando no tenemos ninguna clase de amistad con nadie, nos sentimos solos y a menudo abandonados.

Nuestros amigos no sólo están para cuando nos divertimos, porque aunque es verdad que con ellos acudimos a cines, a fiestas, a teatros… También, nos acompañan en los momentos más difíciles y existenciales de nuestras vidas, como cuando atravesamos grandes crisis personales.

Pero las amistades por muy bonitas que parezcan, no son porque sí, sino que están ahí porque se han dado unas condiciones y atributos en una determinada situación que propiciaron que hubiera amistad. Lo que quiero decir, es que no salen por arte de magia, ya que como mínimo hemos tenido que estar en el mismo lugar que ellos durante un tiempo determinado, haciendo algo que nos permite o permitirá interactuar el uno con el otro, y así, de ese modo descubrimos que nos cae bien y que querríamos profundizar en una relación más estable y duradera, en las que compartan intereses y problemas así como inquietudes personales.

Una cosa que a menudo suele ser cierta es que solemos preferir amistades que son más como somos nosotros, que comparten cosas importantes que nosotros también tenemos pero que, por otra parte, otra cosa también puede ser verdad: los amigos también pueden ser complementarios a nosotros, es decir que no tienen por qué tener nuestra misma actitud y características personales ya que por supuesto cada uno es único.

Efecto de la amistad

Efecto de la amistad

Cuando dos amigos son parecidos entre sí, se reduce lo que conocemos como «disonancia cognitiva», que es un concepto en el que nos sentimos bien. En efecto, cuando no hay esa disonancia, nos sentimos apoyados emocionalmente y con menores críticas hacia nosotros mismos, a la vez que sentimos que la otra persona tiende a sacar nuestros aspectos positivos en contraposición con los negativos.

Pero, como digo, hay también ideas que van en contra de esto, como son por ejemplo algunos autores que consideran que las amistades también se puede basar en la complementariedad, como hemos dicho, y no sólo en la concurrencia de dos caracteres similares o parecidos.

Porque, de hecho, hay quien dice que buscamos en nuestras amistades cosas que nosotros no tenemos, porque cuando nos unimos, somos más que nosotros solos y nos sentimos más completos al lado de otras personas que saben hacer y decir cosas que nosotros, por nosotros mismos, no sabríamos.

De modo que ya hemos mencionado dos posibles formas de ver la amistad, una que es en la que somos todos iguales y otra diferente en la que nos complementamos porque no somos iguales, sino porque somos distintos.

Conocer nuevas personas

Conocer nuevas personas

Muchas veces, cambiando de tema, conocemos a nuestros amigos a través de otros amigos que ya tenemos, porque como dicen algunos «los amigos de nuestros amigos algún día puede ser amigos nuestros también.»

Nuestras redes sociales pueden hacer que establezcamos nuevos contactos, a través de los contactos que ya habíamos establecido anteriormente.

Por ello, sin duda, la amistad es una cosa que es muy gratificante compartir pero, por otra parte, la pregunta siguiente es ¿qué ocurre cuando no tienes amigos? Hay muchas posibles respuestas para esta pregunta y no todas tienen por qué culpar a nadie en particular, sino que pueden ser meramente coyunturales o situacionales.

Por ejemplo, si yo soy un chico sano que trata de hacer las cosas bien, y que tiene buenos valores y actitudes, ¿me podría alguien culpar de no tener tantos amigos como tienen otros, o incluso de no tener amigos alguno?

Del mismo modo, también puede ser que nosotros de verdad nos comportemos mal, para lo cual llegaremos hacia la introspección sobre qué cosas pueden estar previniendo de que hagamos, de verdad, buenos amigos o establezcamos sanas amistades con nuestros conocidos al menos.

Cómo tener amigos

Cómo tener amigos

Tener amigos o no es una cuestión muy compleja que, como hemos dicho antes de la amistad, no se debe a un solo factor ni mucho menos.

Así es como decimos que las cosas ocurren, no por una simple situación atribuible a la suerte sino por varios aspectos como, por ejemplo, nuestro estatus socioeconómico, nuestra trayectoria en la vida así como por los antecedentes que hayamos tenido con amistades previas y con las diferentes experiencias que hemos vivido.

Por supuesto que habrá libros y, de hecho, los hay que te dicen cómo ganar amigos e influenciar en las personas que tienes a tu lado, que es una cosa que yo, personalmente, nunca he visto muy positivamente de cierto.

Porque éstos tratan a las demás personas como mercancía, y piensan que tú puedes ejercer influencia y poder sobre los demás, de manera que estén a la expectativa de tus maniobras con ellos. Y eso me parece muy mal.

Herramientas para hacer amigos

Herramientas para hacer amigos

Aunque esos libros son, por lo general, muy aclamados, no significa que por eso estén bien en un mundo, además, que no es ni mucho menos, el mejor mundo posible o lo mejor que podía ser. Por eso, yo diría que hay que estar advertidos de que no es oro todo lo que reluce, con los amigos, o con los libros que compramos para tener buenos amigos: con todo.

De hecho pienso que lo mejor para hacer buenos amigos en ser natural, dejar que las cosas ocurran a su debido tiempo, cuando tengan que ocurrir, es decir, sin forzar nada y sin intentar llegar a ninguna parte en particular.

De este modo nos relajamos y estamos más tranquilos, y así es como se abrirán vínculos verdaderos de amistad, en la amabilidad y en la concurrencia de afecto y no en el estrés o en la presión de ser amigos.

Tal vez, por tu edad, nunca hayas tenido muchas amistades, porque a lo mejor eres muy joven o porque por desgracia no has estado en el lugar adecuado, cuando podrías tener otras oportunidades pero, por supuesto, nunca es tarde para retomar las actividades con tus amistades y, así, puedes apuntarte a un curso de música o de idiomas para conocer gente, de tal modo que luego surja amistad con algún compañero o compañera de clase.

Formas de hacer amigos

Formas de hacer amigos

Un poco más difícil lo tiene aquel que vive en el extranjero y que no habla bien el idioma como, por ejemplo, un estudiante Erasmus, pero eso, que al principio «pinta mal» se compensa con que en los programas Erasmus todo el mundo va a hacer muchos amigos.

Esta ha sido mi pequeña forma de explicar lo que podemos hacer cuando pensamos que de verdad merece la pena luchar y tener amigos. Merece mucho la pena ésta, como digo, amistad y tener buenos amigos.

Lo que salga después o no de conocer a alguien nadie lo sabe, pero lo bueno es estar relajado y tranquilo, sin obsesiones tales como hacer amistades rápido porque eso siempre las ahuyenta, ya que el ser humano es así, no le gusta actuar bajo presiones externas y menos cuando se trata de las emociones y los afectos.

Así que mucho ánimo. Si no tienes amigos aunque suene para muchos a broma, seguramente es una situación en la que más de uno se habrá visto alguna vez, y en la que incluso todos nosotros hemos pensando estar alguna vez cuando vemos que nada funciona con nadie.

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