Morder el polvo: Cómo superar esta etapa de tu vida

A nadie le gusta que le pasen cosas malas. Es más, todos las evitamos de algún modo u otro porque son horribles en ocasiones. Las cosas malas que nos pueden ocurrir pueden ser de cosas ligeras hasta cosas más graves. Y de hecho a todos durante una vida entera nos suelen ocurrir todo tipo de cosas malas.

Por supuesto que nadie ha dicho que no van a ocurrir cosas buenas, eso también. Pero las cosas buenas ocurren más sin darnos cuenta y no las valoramos, o las valoraríamos menos si no existiera lo malo. Lo malo son aquellas cosas que nos hacen sufrir, y cada uno en su vida sufre de una manera distinta.

Morder el polvo

Morder el polvo

Pero lo malo también puede servir para lo mejor, para lo bueno. Lo malo o muy malo puede sacar nuestros instintos de supervivencia, y hacer que nos esforcemos más de lo que nos esforzaríamos si nada malo pasará. Por eso dicen algunos filósofos que el ser humano ha nacido para luchar contra la adversidad, porque si no nunca sacaría lo bueno que tiene dentro.

Es como una concha que si no entra la arena centro nunca se va a nacer una perla. Un buen ejemplo sin duda para lo que le pasa al ser humano, con el sufrimiento que tiene de las cosas malas, es decir cuánto le toca morder el polvo.

Pero es verdad que no siempre se pueden sacar cosas buenas a las cosas malas, al menos no siempre en apariencia. Porque primero hay que tener un cierto grado de equilibrio personal y otro grado de astucia.

Cuando somos niños, y algunas personas son siempre como niños, no nos damos cuenta que de nuestras peores desgracia salen después las mejores cosas.

Cómo superar esta etapaCómo superar esta etapa

Eso se podría decir que es una regla prácticamente matemática o infalible, porque es cuando nos superamos cuando te trascendemos lo malo y viene algo mejor de lo que ya teníamos.

Por eso no hay que tener miedo a la adversidad ni a las dificultades, ni tan siquiera a las cosas malas o pésimas, pero sí hay que estar precavido de que a veces las cosas malas, sencillamente, pasan.

Pero no debemos ir a buscar lo malo, ni salir al encuentro de la mala fe, o de la mala oportunidad, si no, muy en contra, trataremos de no meternos en ellas pero eso sí, si ellas no se encuentran a nosotros las aceptaremos como son.

De tal modo el polvo que mordemos se convierte en polvo de estrellas bajo el que nos bañamos, cuando hemos superado el problema y ahora somos personas más fuertes y preparadas para lo que venga.

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