Miedo a vivir: Por qué lo padezco y cómo librarme de él

El miedo es libre o, al menos, eso dice mucha gente. Hay una frase que me gusta mucho de Paulo Coelho que dice algo así como que perdemos muchísimas cosas en la vida por miedo. Por miedo, precisamente, a perder.

Porque es verdad: la vida misma trata de perderse a uno mismo para encontrarse de nuevo como en verdad es – en contraposición a en como pensamos que en realidad somos. Y pienso que el autor brasileño sabe esto muy bien. Como él mismo dice, el miedo a perder cosas o el miedo a sufrir, es peor que el propio sufrimiento, y pienso que es – de nuevo – una gran verdad.

Pero cuando hablamos de miedo a vivir hablamos de un miedo mucho más sutil y, a la vez, más poderoso. Porque desde mi punto de vista nadie es lo suficientemente valiente para decirse a sí mismo: para aceptar que tiene miedo a vivir. Esto puede darse porque vivir es tan básico y tan normal que hay mucha gente que no puede reconocer que tenga miedo a algo tan básico, ya que hablando generalmente es lo único que hacemos aquí. Sí, es cierto: poca gente tiene la suficiente valentía o coraje para reconocer estar así de perdido.

No obstante pienso que el que tiene todo perdido y busca, al final, se encontrará. Aunque las cosas no ocurren como él piense. De hecho muy pocas cosas ocurren como uno piensa en la vida – ni como queremos. Más bien es al revés: vivimos de una forma en la que tratamos de seguir unos sueños que apenas se cumplen, y lo que queda de esa realidad es la vida que realmente tenemos.

Miedo a vivir

Miedo a vivir

Pero no tengo ninguna intención – ni ganas – de ser pesimista. Pienso que aún con limitaciones todo aquello que nos permite la vida ya es mucho, aunque sea por el mero hecho de estar vivos. Y a este vivir o a esta vida es a lo que algunos, precisamente, tienen verdadero temor.

Algunos expertos dicen que vivir con miedo o, el miedo a vivir, es algo más frecuente de lo que creemos y que, a la vez, es más sutil y más difícil de descubrir en nosotros. Todas aquellas personas que piensan que tienen este problema, aunque incluso no lo sepan, llevan agregado en su hardware humano un sentimiento muy duro y muy difícil de eliminar.

No, no es broma. Se trata de cosas que van a lo mejor en nuestro subconsciente y que, por tanto no podemos manipular con tanta facilidad como con nuestros pensamientos directos. Se trata de pensamientos muy profundos, de pensamientos que están por debajo de la corteza terrestre de nuestro intelecto. Y que, por lo tanto, no va a ser tan difícil de lograr manejar, manipular o lidiar con ello.

Algunas personas con miedo a la vida o con miedo a vivir dejan de tener ilusiones, que es una de las cosas peores que pueden pasar, desde mi punto de vista. Porque ¿que sería una vida sin sueños? apenas nada. Si bien antes, es cierto, he mencionado que una vida sin sueños es lo que ocurre normalmente, en cuanto a que nuestros sueños no siempre se cumplen, aún así la mera capacidad de soñar ya es mucho y además muy valioso porque no sólo de pan vive el hombre ni la mujer.

Cómo superarlo

Cómo superarlo

De modo que cuando tiramos la toalla de la vida, de las ilusiones, cuando dejamos de luchar y pelear por lo que queremos estamos más perdidos que nunca. Es una pena pero, a veces, ocurre. Recuerdo por otra parte una película famosa y muy buena para mi que es Blade Runne. En ella un replicante hablaba a uno de los protagonistas de la película y le decía algo así parecido a: «es horrible vivir con miedo, ¿no es cierto?».

Y, en el fondo, es una pesadilla a la que no creo que haya nadie sano que se pueda acostumbrar. No obstante, aún así, las cosas no son siempre como parecen, y bajo una sonrisa y un rostro amable puede encontrarse una persona que sufre mucho por dentro.

No es para menos, porque desde pequeños nos dicen que venimos aquí a ser felices, y es algo que yo personalmente no acabo de tragar del todo, como creo que le pasa exactamente a todo el mundo. Si venimos aquí para disfrutar y ser felices, como tantos nos dicen, ¿porque nos meten tantas puyas la gente?, ¿y por qué ocurren tantas desgracias humanas, sociales y naturales y catástrofes que no nos dejan, a veces, ni respirar?

¿Por qué hay tantas cosas que no salen ni nunca saldrán como queremos, ¿y por qué existe todo el mal que hay en el mundo?. La respuesta podría ser simple, porque vivimos en un mundo imperfecto que para algunos es el infierno mismo en la tierra. Dependerá de la persona a la que le preguntes y el estado de ánimo que tenga en la vida en ese momento, el que defina que para él o ella la vida es una u otra cosa pero, no obstante, para algunos la vida no es muy diferente al inferno.

La vida como infierno

La vida como infierno

Sé que esto que voy a decir ahora es a la vez espiritual y tenebroso, que da miedo y que, a la vez, es susceptible de potenciar el pesimismo, pero acalaro que no es mi intención levantar estos sentimientos en nadie sino ser realista a la vez que vivamos felices, pero sabiendo dónde estamos y no viviendo en un mundo de ilusiones.

He dicho que hay gente que vive con miedo y que, a la vez, nos educan para ser felices o muy felices en este mundo. Para recapitular recuerdo que también he dicho, que existen malas jugadas y problemas grandes en la vida, catástrofes tanto sociales como naturales como personales y que éstas nos roban la felicidad.

Y no tengo que adivinar mucho si pienso que esto a nadie le gusta, a absolutamente a nadie. Pero para mí hay una forma de ver las cosas que me ayuda a afrontar este problema con mayor ecuanimidad y fortaleza, a la vez que ablando un poco mi corazón para no ser duro con la gente en la medida que sepa y que, naturalmente, pueda.

¿Que me diríais si os dijera que vivimos en el infierno? ¿De que esta tierra es el infierno del que habla la Biblia? Naturalmente yo no pretendo sentar doctrina sobre esto, si no que intento contar un truco con el cual yo me siento más feliz en la vida.

Buscar la felicidad

Buscar la felicidad

A mí me pasa que cuando pienso que vengo aquí a ser feliz, prácticamente nunca encuentro la felicidad de la que todos hablan, porque todo son problemas en esta vida. Si quieres ganar dinero te van a pagar poco y, además, normalmente te van a poner mil trabas en todas partes y problemas, así como pegas.

Si quieres tener pareja va a ser difícil encontrarla y vas a tener que dar muchos pasos en falso antes de encontrar a la persona adecuada, y eso, teniendo en cuenta que tengas la suerte de en verdad encontrarla.

Si quieres estudiar para ser feliz, saber cosas, y no tener miedo a la vida porque se trata de que el conocimiento arroja luz a lo que no sabemos y que, por tanto, tememos, tenemos que tener mucho dinero y cantidades ingentes de tiempo, cosa que no todo el mundo tiene. Por no hablar de que necesitamos estudios para progresar laboralmente, en la práctica, en la mayoría de las ocasiones.

De modo que de qué se trata en la vida. Aquí va mi respuesta al problema, y es que en la vida ya he dicho que a mí me ayuda pensar que vivimos en el infierno, y que todo lo que pasa no es malo sino que es normal para el lugar en el que estamos.

La verdad de la felicidad

La verdad de la felicidad

Difícil lo tendría si esperara el cielo en la tierra, y todos los problemas que encuentro fueran sólo temporales antes de encontrar la verdadera felicidad. Pero ahora que, de verdad, soy feliz me doy cuenta de que esa no es la forma de ver las cosas que debo tener para ser más feliz aún.

Ya soy feliz, sí, pero lo que me quita la felicidad es esperar que el mundo funcione bien alguna vez, y el hecho de pensar o intentar creer que yo seré feliz – algún día – gracias a él. Me quita, como he dicho, mucha felicidad y mucha energía positiva que luego, de hecho, tengo que recuperar.

Pero, en cambio, si pienso que en lugar de venir aquí a que me pongan las cosas fáciles, a que me sirvan, para que el mundo sea un lugar amable como el que me contaban en los cuentos de niños – que a la vez me pregunto para qué me los cotnaban – pienso que este mundo es una tragedia y que todo lo malo que pase es fruto de la misma semilla, de esta tierra, dejo de ver el dolor tan raro y empiezo a verlo como normal.

De este modo, cuando veo el dolor como uan cosa normal de esta vida, como algo muy básico del planeta en el que estamos, de algún modo en lugar de tratar de evitar el dolor lo acepto y justo, aceptándolo es cuando dejo de sentir ese dolor inmenso.

Un infierno

¿Un infierno?

Por eso os digo que pensando que vivimos en el infierno es como, en verdad, podemos salir de él. Aceptando todo lo malo que viene, aceptando que las cosas más oscuras y trágicas son fruto de la tierra de este planeta, que es muy azul, pero que por mucho agua y por muchos paisajes que nos ofrezca y que tenga, siempre será el que es es como me siento mejor..

Y es así como el dolor se va: aceptándolo. Pienso personalmente que no creo que sea la única persona en el mundo que intenta pensar de forma práctica y saludable, como es ésta – considero yo.

De hecho, la mayoría de las religiones profesan la paz, la aceptación y la humildad para reconocer que no todo es como nos gustaría. De este modo y de forma paradójica hacemos el mundo mejor, porque nosotros mismos nos comportamos mucho mejor que antes.

De modo que una de las formas de salir del infierno en el que vivimos es aceptar que vivimos en el infierno, según mi propia forma de ver las cosas.

La aceptación una buena herramienta

La aceptación: una buena herramienta

Pero hablemos de aceptación según las diferentes voces. En concreto, me interesa mucho lo que tienen que decir las grandes religiones del mundo o, por lo menos, algunas de ellas. Es interesante que las grandes religiones hablen siempre de lo mismo, esto es, de valores universales.

Entiendo que un valor es universal cuando es capaz de dar mucho a una persona a la vez que no le quita nada a nadie. Es lo que yo, personalmente, considero que es justo lo que viene de Dios: que quiere darnos sin robarnos nada a cambio.

Es cierto que para que muchas veces Dios nos vean Él tiene que quitar cosas, pero son cosas malas, malas hierbas: rastrojos. Por lo demás Dios no nos va a quitar nada que necesitemos de verdad para ser felices sino que además, incluso, nos va a dar mucho más de lo que tenemos y nos lo va a multiplicar y como digo potenciar.

En cuanto a aceptar las cosas que no nos gustan, hay que decir que muchas veces pensamos que aceptar algo es resignarse. En el Derecho o las Ciencias Jurídicas, por ejemplo, se estudia que si un pueblo no es capaz de vivir a la altura que marcan las leyes, son las leyes las que tendrán que bajar y ponerse a nivel del pueblo, puesto que las leyes que no se cumplan no son, en verdad, buenas leyes. Con las cosas que no nos gustan pasar un poco de lo mismo.

Cambio

Cambio

Por ejemplo, si estoy sentado en una terraza bebiendo una Coca Cola y me da mucho el sol en una tarde de julio, antes de quemarme como un cangrejo lo que tendré que hacer es cambiarme de lugar o, por ejemplo, poner una sombrilla de tela que me cubra algo o que impida que me queme por tanto sol.

No obstante, todos sabemos que esta es la parte bonita de la vida, cuando pasa algo que no te gusta y que, aunque te lleve esfuerzo sí que puedes cambiar. Pero ¿qué pasa con las cosas que no podemos cambiar? Es curioso pero, en realidad, las grandes tragedias son las cosas que además de que no nos gustas tampoco podemos cambiarlas.

Por lo tanto, al final, quien cambia no es la situación si no somos nosotros mismos los que hemos de cambiar. Y para ello necesitamos un mecanismo que permita ese cambio, que no se cierre en el rechazo absoluto a lo que es la realidad, algo así que funciona a modo de catalizador, como en un coche.

Algo que dispare el mecanismo y que suelte el lastre de la negación, y esto es no es otra cosa – como habéis seguramente adivinado – que la aceptación. La aceptación, como digo, no es resignarse y dejar las cosas como están, sino que es cambiar nosotros para obtener una nueva perspectiva del mundo. Esa nueva perspectiva es en la que vamos a ver, de verdad, que las cosas no eran como creíamos, sino que eran diferentes, sólo que nosotros no éramos lo suficientemente maduros o no estábamos preparados para entenderlo.

Sufrimiento

Sufrimiento

Algunas religiones dicen que el sufrimiento no es más que la falta de aceptación de la realidad y las cosas. Yo también pienso que por ahí van los tiros, aunque no sea nadie que lo haya experimentado d de forma tan pura como alguien fuerte en esta materia. Pero, en realidad, es cierto: si sabemos que no podemos volar por el aire, esto no nos hace sufrir aunque a veces tengamos prisa y quisiéramos ir a los sitios rápido, como si fuéramos un avión o un pájaro.

Pero es justo por eso, porque sabemos que la vida no es así, lo que evita o hace que no nos haga sufrir. Porque sabemos que el ser humano no vuela, sino que ha nacido para andar por la tierra o por el agua, como mucho, no por los aires volando.

De modo que todo esto que he comentado en éste artículo es para mí, algunas de las cosas que nos hacen sufrir y que, por tanto, causan miedo a vivir: la falta de aceptación que tenemos en ocasiones.

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