Por qué me siento triste sin razón: Estas son las causas

Naturalmente uno se puede sentir triste sin razón por diversas causas, algunas químicas del cerebro, y otras psicológicas. Nos puede haber sucedido algún evento concreto, o nos puede faltar algún tipo de sustancia química en los circuitos de nuestro cerebro.

Por lo tanto ya que no soy médico sino coach no voy a entrar en temas físicos ni químicos, ni tan siquiera psicológicos sino más bien de hábitos y conductuales. Ante la tristeza sin causa aparente podemos volvernos activos, y no reactivos. Es decir, podemos intentar hacer algo por mejorar nuestra situación aunque no siempre podamos cambiar nuestras circunstancias.

Y hablo de cosas tan gratuitas, tan baratas y tan asequibles para casi todos como los hábitos. Claro, que un día de estar tirado en el sofá toda la tarde lo podemos tener a veces. En principio yo a nivel personal no tengo nada en contra de ello.

Pero una cosa es clara, no podemos dejarnos llevar por las circunstancias ni por nuestra tristeza. Tenemos que actuar. Y actuar se puede de muchas maneras, pero lo ideal es hacerlo de manera sana, con buenos motivos y limpieza de mente. Dentro de lo que podamos, claro.

me siento triste sin razon

Me siento triste sin razón

Por ejemplo cuando nos sentimos tristes podemos recordar qué era aquello que nos motivaba aquellos días en los que nos sentíamos llenos de vida. ¿Era hacer deporte y correr, era escribir, era estudiar o trabajar? ¿O sencillamente dar paseos, hacer un plato de comida rico? ¿Que nos gustaba tanto ayer?

Sin duda ya vendrá el tiempo en que volvamos a estos hábitos que tanto nos complacían, pero ahora hay que revivir y cargarnos de nuevo con las pilas de la vitalidad. Para ello vamos a comentar una serie de pequeños hábitos de reactivadores de la stamina:

Por ejemplo, podemos servir. Sí, digo servir y no me he equivocado. Hablo de servir, de ayudar al prójimo. A nuestros hermanos humanos. Como decía Martin Luther King todo el mundo puede ser grande porque todos podemos servir. Y la misión empieza aquí y ahora.

Es decir no hace falta recorrer millares de kilómetros ni levantar grandes muros de piedra para servir. Hay que empezar, repito, aquí y ahora con lo que tenemos delante y con quien tenemos al lado. Por ejemplo tu esposa o esposo está fregando los platos de la comida. Y tú estás, vamos a decirlo así, muerto del asco de no hacer nada ni saber qué quieres hacer.

pide ayuda

Pide ayuda

Pídele un gran favor, pídele que te salve esta vez, pídele que te ayude: sí, pídele que te deje fregar los platos. Eso es un gesto heroico, verdaderamente grande, un impulso mayor, algo que siempre tienes que tener y que preservar y guardar. Mantenlo siempre y no lo olvides. Ayudar, servir a los demás.

Entonces ya has fregado los platos y por lo menos no estás lamentandote en el sofá de que no sabes qué hacer hoy con tu vida ni mañana. Por lo tanto qué vas a hacer, tienes que continuar la racha. La vida y el aburrimiento te han metido unos cuantos goles y tienes que remontar, aún tienes tiempo para este milagro que tienes delante.

Tienes la segunda mitad del partido, en la primera te han ganado por goleada y todavía tienes gente que espera algo de ti. Por tanto, ¿qué viene ahora? Como dicen en inglés, what’s next? Vamos a por otro hábito sanador. Parece que poco a poco te vas espabilando y vas recordando quién eras antes de caer en esta especie de aburrimiento tedioso.

Vale, te entiendo, supongo que ahora salir a la calle a correr no puedes porque has terminado de comer y no quieres. Lo entiendo de verdad muy bien, y he decirte que es la excusa perfecta por la cual, no obstante, no te felicito. No te felicito porque mereces algo mejor, sin lugar a dudas. No mereces la mediocridad del aburrimiento, mereces hacer algo ya, urgente antes de que la vida empieza a pasar y no hayas hecho otra cosa que perder tu tiempo y el de los demás, que podrán disfrutar más de ti.

culpabilidad

Culpabilidad

No trato de que te sientas culpable haciendote mirar a los demás, arréglate primero a ti y los demás ya se alegrarán más tarde. Entonces vamos a leer algo motivador. Por lo tanto dime, ¿qué es lo que necesitas oír? ¿qué palabras te gustaría que resonaran en el eco de tu conciencia? Se trata de que busques la motivación por ti mismo, y de que para esto no dependas de nadie.

Se trata también de que nadie mejor que tú, o al menos eso parece, sabe lo que tú quieres y lo que necesitas ahora. Por tanto busca algunas frases famosas o lee algún libro que te inspire motivación. Ahora registra, apúntalas en un cuaderno y analízalas cómo puedes aplicarlas a tu propia vida. La idea de aprender es poner en acción, no acumular conocimiento en vano.

Por lo tanto bueno será que tengas una fuente en la que plasmes tus ideas, y lo que aprendes, algo así como un cuaderno o una pequeña PDA para que tengas todo archivado y puedas consultarlo siempre que quieras y te venga bien leerlo u oírlo.

También puedes comprar una grabadora para grabarte y no perder las ideas según van fluyendo por tu conciencia, y luego más tarde las analizarás para ponerlas en práctica siempre y cuando necesites o te hagan falta. Ahora el resto es cosa tuya. No siempre elegimos los eventos que ocurren a nuestro alrededor, pero está en nosotros el esfuerzo que ponemos en la vida y en las cosas.

Por lo tanto ahora que has seguido mis instrucciones y te has espabilado un poco, elige qué es lo próximo que quieres hacer y que, sobre todo, sean hábitos que creen fuerza en tu mentalidad, en tu conciencia, en tu actitud y, de nuevo, en tus hábitos como lluvia que vuelve al mar.

Buscas:

  • porque nos sentimos tristes sin razon

Opinar

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.