Matrimonio Sin Sexo

Poca gente quiere un matrimonio sin sexo. De hecho, mucha gente a menudo piensa, en especial cuando se es más joven, que estar en un matrimonio por ser casado, significa tener sexo siempre que quieras.

Por supuesto, no nos referimos a que nuestra pareja o esposo o esposa sea nuestro esclavo o esclava sexual. Pero implícitamente tendemos a dar por sentado, o al menos yo lo he hecho alguna vez, que cuando estás casado vas a tener sexo siempre, más allá de las limitaciones propias de la naturaleza y de la vida.

Pero este no es siempre el caso. Existen matrimonios en los que tienen sexo una vez al año con suerte. Y no hablo de bromas sino de estadísticas de la ciencia, de documentos científicos que nos hacen ver que el sexo no es tan crítico en un matrimonio como uno podría pensar.

Entonces, se abren muchas preguntas tal vez para ti. La primera podría ser, ¿para qué sirve entonces el matrimonio si luego no se tiene sexo en él? El matrimonio se puede entender muchos modos, pero para mí siempre habrá una forma particular de matrimonio, dentro de un marco cristiano.

En cualquier caso, se puede establecer un ideal de matrimonio en el que se conforma el binomio de la pareja que se forma con las constantes de hacerse compañía el uno al otro y tener sexo.

Un matrimonio normal podría ser aquél en el que las dos partes se casan por amor antes de nada, pero porque también en muchas ocasiones también se necesitan, puesto que somos seres complementarios hombre y mujer, y nos necesitamos los unos a los otros casi siempre.

El hecho de que en un matrimonio nos hagamos compañía el uno al otro y que tengamos sexo significa una mayor plenitud de vida. Pero lo que quiero explicar aquí es, ¿en qué consiste el matrimonio dentro de mi propia perspectiva, desde mi propio punto de vista?

Si bien no trato de dar ejemplo, en cuanto a que yo sea modelo para nadie, porque para eso hay otros expertos y profesionales de la vocación cristiana, que pueden explicar esto mejor que yo, si quiero hacer algunos apuntes.

El matrimonio está para primero madurar, y en segundo lugar para disfrutar. Por supuesto, siempre se puede decir que se hace para controlar unos valores mayores que nosotros mismos, puesto que el matrimonio es para trascendernos a nosotros mismos y dejar de mirar sólo donde llega nuestra nariz.

Eso por un lado, pero por otro lado, pienso que es cierto que dentro de esa premisa, el matrimonio nos puede ayudar a que maduremos en nuestros propios valores. En mi caso cristianos. Porque cuando te das a otra persona, cuando le juras fidelidad ante Dios a una persona significa que estarás en las buenas y las malas.

Y el matrimonio no es un papel como mucha gente dice. Porque el hecho de que ni siquiera tengas sexo con tu esposa no significa que tengas que romper tu compromiso, aquél de lo que en teoría era para ti lo más importante en la vida.

El matrimonio no por eso va a ser sólo un papel. El matrimonio es un papel para aquellos que quieran que sea un papel, para quien quiere dejar sus compromisos en agua de borrajas. Allá aquél que vaya el que hacer eso.

Pero si uno se toma su vida en serio, cada uno debe hacer lo mejor que pueda con su vida, y cada uno debe saber que el compromiso es algo que hay que determinar, materializar, concretar y finalizar, hasta la muerte que nos separe.

Entonces por eso, en muchos de sus sentidos, al final el matrimonio es madurar. Porque en los ires y venires de la vida, en los buenos y los malos momentos muchas veces se puede tener ganas de dejar todo y salir a buscar praderas más verdes.

Que además no son tal en la mayoría de los casos. Pero lo que ocurre es que, si dejas ese compromiso de madurez, de sufrir en lo bueno y lo malo con tu esposa, al final eres una persona que no puede tener un serio compromiso con nadie. Y eso no creo que haga mucho bien para tu autoestima.

El segundo punto del que quiero hablar es del disfrute. Disfrutar significa aprovechar y emplear los frutos que se han obtenido con el matrimonio, con esa madurez que vamos alcanzando y de la que hemos hablado antes.

La gente piensa que disfrutar con tu esposa es viajar y tener hijos. Y en gran parte lo es. Pero en momentos de la vida en los que no puedes hacer ninguna de las dos cosas, siempre queda estar el uno junto al otro.

Disfrutarse incluso sin sexo el uno al otro. Pensar en el otro, sentir que el individuo o se que hay al lado nuestro merece todo el respeto y todo nuestro vigor en cuanto a la fuerza de nuestro amor, por el mero hecho de ser lo que son.

Y eso es el amor incondicional. Por lo tanto, uniendo esta idea del amor incondicional con el matrimonio sin sexo, podemos decir que el sexo es una joya, que es una cosa muy buena, pero que no siempre se puede tener.

Y que si uno piensa que en el matrimonio, si no se tiene sexo no debe ser matrimonio, quizás no deba haberlo. Porque de lo contrario se casaría por motivos no adecuados.

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