Maltrato infantil

El maltrato infantil se puede calificar como aquella forma de actuación u omisión, como cualquier tipo de negligencia tanto en el hacer, como en el no hacer, que hace que una persona infante o niño se sienta damnificada.

Detrás de esta definición tan legalista, se esconden multiplicidad de sentidos, que hacen que no sea fácil no darse cuenta de cuánta gente puede haber sufrido maltrato infantil en sus vidas. De hecho muchísima gente ha podido sufrir maltrato infantil en su vida.

La diferencia es que cuando alguien somete a un niño a maltrato, ya sea físico o psíquico o incluso sexual, luego le queda al niño el trabajo de adolescente y adulto de digerir lo que le ha pasado y tratar de reencauzarlo.

Es decir, no sólo es violencia y además es trauma, sino que además al futuro adulto le queda un trabajo por delante que nadie esperaba que tuviera que hacer, que es el de digerir lo que ha sucedido y todo aquello que le ha pasado.

Por ejemplo, si arrastramos este tipo de traumas, que sabemos que se quedan grabados mucho en la memoria, ya que forman parte de los primeros acuerdos en la vida, tenemos que hacer análisis psicológico de cómo y hasta qué punto nos afecta.

Normalmente de estas cosas nos damos cuenta en nuestras relaciones de familia de pareja, cuando vemos que algo está mal dentro de nosotros porque no nos han ayudado a crecer bien en ese sentido.

Es decir, no me refiero sólo al hecho de que me hayan educado mal en algunas cosas, también me refiero al hecho de que sencillamente me han maltratado y han sido violentos o negligentes conmigo y ahora estoy inseguro en determinadas áreas de mi vida.

Pero aún así, la parte buena es que del maltrato infantil por supuesto muchas veces se sale, y a veces puede quedar fortalezas internas por la adaptación, que se pueden tornar y convertir en un reto visto de una manera positiva.

Pero hay que tener cuidado. También puede ocurrir que nos adoptemos mal y no tengamos el criterio o experiencia, la opinión, de que eso no se debe hacer nunca a nadie.

Si damos por normal en la educación de un niño el maltrato, nosotros repetiremos la escena con nuestros hijos, y probablemente haremos un tipo de pecado que no está nada bien, que es el maltrato infantil.

Por eso lo mejor es interponer el amor por delante del todo en la educación de nuestros hijos.

Y de ese modo con cuando alguien se le trata con amor no se puede tratar mal de ninguna manera. Que se le puede tratar mejor sí, es cierto, en cuanto a técnica y a forma, pero en cuanto al contenido si se trata a alguien con amor no hay mejor forma de tratar a nadie.

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