Ley de la Atracción: Una forma de atraer lo que uno quiera

La Ley de la Atracción es conocida desde hace décadas y, sin embargo ha sido sólo hace unos pocos años cuando ha hecho un boom grande. Muchos conocemos la ley de la atracción por el famoso libro «El Secreto» pero, lo cierto es, que no todo parece ser como dicen algunos expertos de esta materia. Así es: miles de «likes», muchos «seguir», muchísimos fans y seguidores de todo el mundo piensan que esto puede ser lo que verdaderamente necesitan en la vida.

Pero ¿es así de rápido y accesible, acceder a éste tipo de verdad? El libro «El Secreto» salió en el año 2006 y desde entonces ha roto moldes en cuanto a ser un líder de ventas. Tiene mucho que ver con el pensamiento positivo, aunque yo discrepo en algunos de sus aspectos por lo que lo voy a comentar. Por ejemplo, dicen que atraes cosas según cómo es tu pensamiento, tu forma de pensar: buena o mala o según como sea de buenas o malas tus ideas o pensamientos.

Pero yo, en cambio, pienso que nuestros pensamientos no son nuestros siempre y que, si bien nosotros podemos rectificar los pensamientos que nos vienen de forma automática a la cabeza, sobre todo para que no nos hagan daño a nuestra conciencia, es verdad que desde mi punto de vista el estímulo que encontramos a la hora de pensar ciertas cosas, desde mi punto de vista, repito, no depende de nosotros sino de Dios.

Ley de atracción

Ley de atracción

Por ejemplo, si yo pienso que algo bueno me va a pasar, quien me ha traído ese pensamiento primero a mi mente no he sido yo sino que ha sido a Dios, que me ha hecho pensar así antes de que yo mismo quisiera pensarlo. De eso estamos hablando, porque antes de que nosotros nos paremos a darnos cuenta de que estamos pensando algo, ya estaba ese pensamiento ahí antes que nosotros.

Luego nuestros pensamientos son los que, en muchos casos, Dios quiere y permite que sean. Pero es cierta una cosa, después de haber tenido un pensamiento automático o instantáneo, lo que hagamos con esos pensamientos que nos vienen solos de forma instantánea, eso sí que es cosa nuestra, y podemos rectificarlos o incluso tratar de replantearlos.

Pero lo que yo me pregunto es si eso, de verdad, de cambiar los pensamientos sólos es eficaz para conseguir lo que queremos. No creo que se pueda adaptar la realidad a nuestras propia forma de pensar y, además pienso que no es bueno tampoco, al menos no siempre, porque con ello ponemos énfasis en la cabeza y no en el corazón que es donde reside Dios.

Así, si yo me levanto por la mañana pensando en un problema que dejé sin solucionar anoche, ese pensamiento está claro que no lo he traído yo. Entonces la pregunta ya está hecha, ¿cuáles son mis pensamientos y cuáles son los que ha traído a mi mente Dios?

Cómo usarla en tu vida

Cómo usarla en tu vida

Por supuesto pienso que hay que ser muy cauteloso para, al final, pensar cuáles son nuestros verdaderos pensamientos, y quedarnos con la realidad. Porque si de verdad nuestros pensamientos atrajeran todo lo que queremos ya estaríamos subidos en un Ferrari: todos.

Por supuesto sabemos que esto no es así ni de lejos. Sabemos que las cosas son mucho más complicadas y más complejas, como para crear una vida en las que todo se cumpla según nuestro propio criterio.

Por lo tanto considero que la ley de la atracción que cuentan en el libro del secreto, así como en muchos otros libros, libro que yo me compré también, por cierto, no es algo viable ni, en esencia, real aunque pueda tener algunos fundamentos ciertos.

Si alguien cree que le ayuda pienso que es bueno, porque al menos le servirá como Pigmalión positivos. Pero también habrá gente, como yo, a la que no le sirva y que no le haga mal pensar que no le sirve porque, sencillamente, están bastante bien como están.

Una herramienta de suerte

Una herramienta de suerte

Lo que considero también un golpe de suerte, ya que no necesitas un libro así para salir adelante psíquica y físicamente, habiendo otros libros como hay que también son buenos.

Depende de cada uno si quiere seguir leyendo a la hora cuando compre el libro, pero yo lo tengo claro. A mí no me sirve, y si me sirviera tampoco creería que es eso lo que me haya servido.

Pienso que las cosas son mucho más complejas como para simplificar tanto a la hora de definir estas teorías y que, incluso, hay que tener cuidado y tener un poco de temor a Dios antes de proclamar las así como así estas ideas, siempre claro de que se crea en Él.

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