Hacer algo en la vida para superarnos y ser mejores personas

El ser humano no ha tenido tiempo de ser todo lo que podría haber llegado a ser si la vida hubiera sido de otra manera. Me refiero, por muy metafísico que parezca a que, en efecto, vivir es en gran parte pensar constantemente o decidir lo que queremos ser: aquello en lo que queremos convertirnos.

Podemos ser muchas cosas, miles de millones de millones de cosas. Incluso dentro de lo mismo que el resto de nuestros hermanos, que es nuestro prójimo. No obstante a veces ocurre y, lo que ocurre es, que no siempre sabemos qué vamos a ser cuando tenemos de demasiadas opciones abiertas.

De ahí viene la frase de «es mejor 2 o 3 opciones, que tener cietnas» ¿No es así?

Hacer algo en la vida

Hacer algo en la vida

Cada año nacen millones de personas en el mundo que algún día tendrán que tomar las mismas decisiones que nosotros ahora, es decir, pensar qué quieren llegar a ser en la vida. Y no es algo fácil pensarlo, puesto que requiere mucho de ensaño y error.

Todos nos equivocamos, pienso, Todos cometemos errores e incluso como dicen y al menos lo creo yo así también, el ser humano es el único que tropieza dos veces bajo la misma piedra. Y puede que sea verdad, porque a mí, definitivamente es algo que me ha pasado.

Porque parece que si no aprendes la lección cuando cometes un error, te toca repetir el error y por tanto volver a caer en la misma piedra, ¿o no es así? Yo así lo creo.

Y si no, ¿cómo ha sido el propio ejemplo de tu vida? ¿Cómo has logrado convertirte en lo que querías ser, sin errores? ¿Fue fácil? Pienso que no siempre es fácil y que, de hecho, en la mayor parte de las ocasiones nunca lo es.

Rumbo de nuestra vida

Rumbo de nuestra vida

De eso hablamos, de dificultad de elegir nuestro rumbo en la vida, de levantar nuestros esfuerzos y ánimos hacia lo que pueda venir sin importarnos ni dónde, ni cuando suceda, ni tan sólo qué puedan pensar los demás. Porque al final la vida es una lucha entre nosotros y Dios o, si lo preferías, entre nosotros y el propio destino, al cual debemos saber llegar: acceder, y conquistar.

La soledad a la que se enfrenta el hombre cuando intenta descubrir cuál es su futuro, su verdadero destino, hace que a veces, en ocasiones, ya sea por la misma soledad o por otras causas, hace que nos preguntemos estas preguntas existenciales.

Pero debemos enfrentarnos a esta soledad porque si no lograremos ningún importante en la vida. Tampoco pienso que haya que ser existencialista en exceso, pero sí es verdad una cosa. Que no se puede enseñar lo que no se sabe y lo que se sabe se aprende, a menudo, fracasando una y otra vez hasta dominar el dominio en el que trabajamos.

Optar por la confianza en uno mismo

Optar por la confianza en uno mismo

También debemos estar cerrando nuestros argumentos al miedo y empezando a hablar el idioma de la confianza. En el silencio, así como en la mencionada soledad podemos encontrar muchas de las respuestas de nuestra vida, porque aunque no siempre se cumple que todo lo que queremos lo conseguimos e, incluso, no todo lo que queremos es verdad que lo deseamos, porque también nos confundimos – es esa una pregunta que no debemos dejarnos pasar.

Cuando hacemos cosas solos estamos siendo normalmente realmente productivos, por la simple razón de que cuando nadie nos distrae podemos sacar la mejor parte que tenemos en nosotros mismos y, así, se hace desarrollar el talento que, a menudo, lo forjamos en nuestros entrenamientos en solitario.

Esa es la vida para mí. Conquistar el destino. Pero si no sabes bien qué vas a hace podrías estar pensando ya algo que te diera ideas, que te hiciera conquistar tus emociones y dejarlas al raso de malas ideas, para que si un día necesitas estabilidad y encontrar fortaleza al menos ya sepas qué te gusta en la vida.

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