Fortalezas personales: Conoce cómo desarrollarlas

Fortalezas personales. Es un hecho que todos tenemos buenas capacidades para hacer determinadas cosas. Así, hablamos de talento cuando alguien sabe hacer algo muy bien de forma casi innata, cuando lo hace de manera tan suave y tan espontánea que parece que hubiera nacido ya haciéndola.

Y es una maravilla ver jugadores de fútbol o jugadores de baloncesto, o atletas que corren lo que nosotros jamás podríamos correr ni aunque entrenáramos 15 horas más que ellos cada semana.

Pero de lo que se trata en este artículo es no de hablar de las fortalezas de los demás, sino hablar de nuestras propias fortalezas. Todos, hasta la persona que se sienta más inadecuada de todas tiene fortalezas.

Y esto es indiscutible, porque nadie nace tan “torpe” como para no tener al menos un talento o dos que dar a los demás con su trabajo y esfuerzo, puesto que los talentos hay que cultivarlos y no sólo se nace con ellos y no se hace nada después.

Qué son las fortalezas personales

Qué son las fortalezas personales

Por lo tanto una primera tarea a la hora de hablar de fortalezas personales sería encontrar cuáles son nuestras fortalezas y nuestros talentos, aquello que nos hace mejores que otros comparativamente aplicando el mismo esfuerzo que aplican ellos.

Y esto no significa que seamos imbatibles ni los mejores, puesto que muchas veces es cierto que vamos a perder batallas que aparentemente tendríamos que ganar en el camino hacia la victoria final que es la de vivir una vida con éxito.

Por eso digo que es muy importante trabajar y cultivar las fortalezas, porque aunque nazcas con un talento no significa que ya te lo den todo regalado. Ni mucho menos, no podemos esperar eso de nosotros mismos.

De modo que cuando pensamos que tenemos una fortaleza o un talento, y nos imaginamos que por eso lo vamos a tener fácil no podemos estar más lejos de la realidad.

Las posibilidades de las fortalezas personales

El éxito como forma de fortaleza

Hay una frase que dice que el éxito es 99% esfuerzo y 1% talento. Y yo esto me lo creo a pies juntillas, puesto que sin ése esfuerzo grandioso que hacemos nuestro talento no valdría para nada o, si acaso, para sentirnos fracasados por no haber sabido aprovechar un talento que teníamos.

Ahora, otra cosa es cómo se cultiva el talento, porque el talento dependiendo qué tipo de inteligencia tengamos se puede cultivar de muchos modos. Así hay talentos para la música, para el deporte o las matemáticas, para la lucha, para el ajedrez…

Para tantísimas cosas que por supuesto jamás acabaríamos de describir estos talentos. Y además hay que saber una cosa que está bastante extendida en el campo, por ejemplo, del deporte, que es saber que el deporte nos elige a nosotros, y no nosotros al deporte que hacemos.

Lo que esto quiere decir es que puede disfrutar de un deporte que se le da mal, o al menos prácticamente lo disfrutará poco. Por eso solemos congeniar más emocionalmente con los deportes en los que somos buenos, porque sentimos que de verdad hacemos una diferencia y que somos buenos en lo que hacemos.

El éxito como forma de fortaleza

Las posibilidades de las fortalezas personales

De modo que con la fortaleza personal como hemos dicho no es suficiente, y lo primero es descubrir cuáles son nuestros puntos fuertes y centrar todo el esfuerzo razonablemente que podamos en ellos.

Así, poco a poco veremos cómo se va abriendo un abanico de posibilidades ante nosotros, para realizar en la vida las cosas que nos gustan.

Y poco a poco vamos adquiriendo nuevas metas y nuevos objetivos que congenian con nuestros logros y con nuestros éxitos pasados, que a su vez tienen mucho que ver con cuáles son nuestros talentos y fortalezas innatas.

De todo esto trata en parte de la vida, de descubrir nuestro talento y de ponerlo en práctica.

Opinar

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.