Falsos gurús: Los peores maestros que puedes tener en tu vida

Esta vez hablamos de falsos maestros o de falsos gurús. O, por decirlo de otra manera, de lo que se entiende por maestro, que es alguien que realiza sin duda una actividad noble y muy bonita, que no es otra que enseñarle a la gente qué cosas pueden darle felicidad, o acercarles a lograr sus metas.

No obstante eso no significa que todo sea fácil con este tema. Porque siempre va a haber maestros mejores y maestros peores. Y ahora vamos a hablar de falsos maestros o de falsos gurús. En mi faceta de coach siempre me he planteado hasta qué punto soy un buen coach.

Es decir, hasta qué punto soy un buen maestro de cómo aprender tu mismo a llevar tu propia vida. Y esta no es una pregunta en balde, es una pregunta muy importante porque alguien que paga dinero a un coach necesita por definición un buen maestro.

Falsos gurús

Falsos gurús

Además, no sólo necesita un buen maestro, sino que existe un coste de oportunidad cuando no tiene al mejor maestro que puede tener, porque aunque sea bueno si no sucede que sea el más adecuado para él, ya estaría perdiendo oportunidades de obtener el máximo rendimiento.

Aunque para esto también hay opiniones, porque hay quien piensa que nadie necesita lo mejor la vida, sino lo adecuado para él. En esto yo estoy de acuerdo. No obstante cuando hablamos de falsos maestros, yo en cierto modo no puedo si no darme por aludido.

En mi cosmovisión cristiana del mundo, considero que uno de los pocos maestros buenos auténticos que ha habido en la faz de la tierra ha sido Cristo. Y pienso que los demás tan sólo somos meros seguidores de Él.

Del mismo modo que un niño juega al fútbol con sus amigos, con la camiseta de Messi, el jugador del Fútbol Club Barcelona, no somos más que aficionados tratando de emular a grandes maestros como Jesús.

Falsos maestros

Falsos maestros

Incluso si tuviéramos gran fama mundial, y nos reconociera todo el mundo por nuestra labor, no seríamos sino aprendices de gente que de verdad fue buena. Gente que nos enseñó y todavía nos enseñan dos mil años después de haber muerto.

Y no hay que ser humildes sólo para decir esto, sino también realistas. Ningún siervo puede ser más listo que su maestro, y la verdad que puso Cristo en la mesa del mundo, las cartas que nos echó a todos explicándonos que era en realidad la verdad, han sido insuperables hasta el día de hoy, tan sólo equiparable por otras de las grandes religiones del mundo.

De ahí que piense que todos somos falsos maestros, hasta cierto punto. Y lo único que desde mi punto de vista nos puede salvar es reconocelo, para que nadie se lleve a engaños. Si yo os enseño ahora las cosas que sé no es porque sea más listo que nadie, es porque soy la persona que Dios ha puesto en tu vida ahora mismo para aprender.

Pero eso no significa ni que sea un buen maestro y que sean ni mucho menos el mejor para ti. Sencillamente soy el que te ha puesto la vida aquí y ahora, la lección que ahora te toca aprender.

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