Experimento de Milgram: De esto se trata

Stanley Milgram realizó en el año 1963, un famoso experimento sobre la obediencia dentro del campo de la psicología. Su experimento fue uno de los más grandes que se han hecho en este ámbito psicológico.

Este psicólogo que trabajaba como profesor en la Universidad de Yale, se centró en el conflicto que muchas personas tienen, por no decir todas, entre lo que es la obediencia a las autoridades incluso si éstos son injustas, y nuestra propia conciencia.

Sin duda un experimento arriesgado, en el que puso toda la carne psicológica en el asador, porque se trata de temas muy serios aunque parezca que aparentemente no llevan a nada.

¿Os imagináis que nadie hubiera obedecido al III Reich de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial? ¿Qué hubiera sido de su proyecto? ¿Cómo hubiera terminado Europa?

De qué se trata el experimento de Milgram

De qué se trata el experimento de Milgram

Probablemente de mejor forma de la que lo hizo, si los funcionarios y militares del III Reich no se hubieran dejado rendir a los pies de este tirano.

Este experimento de Milgram se basa en lo que es la obediencia a nuestros superiores. Como decimos incluso si aquello que nos piden es, de lejos, injusto.

Sus experimentos comenzarían en julio de 1961, después del juicio de Adolfo Eichmann en Jerusalén. Lo que Milgram quería responder era:

¿Es posible que Eichmann y su millón de cómplices durante el Holocausto, sencillamente recibieran órdenes, o es algo más? Es decir, ¿acaso no son cómplices o son sólo trabajadores que cumplen órdenes de su, por así decirlo, jefe?

Seguir a la autoridad

Seguir a la autoridad

Sin duda una cuestión muy particular y muy buena así como intensa, porque él quería estudiar el papel de la responsabilidad de los alemanes y en principio sobre todo de aquellos que participaron activamente en el III Reich, a la hora de sacar responsabilidades sobre las cosas que hicieron.

Entre sus conclusiones más destacadas fueron que la gente “normal”, la gente normal y corriente son más propensos a seguir determinadas figuras de autoridad, para incluso llegar a matar a gente inocente.

El estudió, y se puede decir que demostró, que una persona nunca mataría a nadie, tal vez, pero que si se trata de obedecer a una autoridad, que parece ser que es un estímulo o un instinto muy arraigado en nosotros, no lo pensamos tanto y sí que lo hacemos.

He aquí uno de los problemas de los fenómenos de masas. Cuando personas tienden a recibir órdenes de otras personas, si lo reconocen como algo normal que pasa en sus vidas e, incluso algo correcto, no tienen ningún miedo a actuar incluso aunque lo que hagan sea perpetrar una brutalidad.

El peligro de la obediencia

El peligro de la obediencia

Es decir, lo ven moralmente correcto. Estos casos que estudió se pueden dar en el contexto de la escuela, en el lugar de trabajo o en la familia. La gente parece no cuestionar ciertas cosas cuando se trata de recibir órdenes de superiores.

Tal vez porque lo dan por normal. Milgram escribiría después un artículo llamado «El peligro de la obediencia», en el año 1974 donde daría por visto su estudio y a su vez, hablaría sobre las conclusiones a las que llegó sobre este tipo de conducta.

Conducta de dimensiones tan grandes porque, aunque no lo parezca, se puede ver en algunos eventos de la historia como tiene consecuencias muy profundas.

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