Encontrar la felicidad: Manera de hallarla durante la vida

Normalmente todos buscamos la simpatía de nuestros congéneres, ya que obtener su atención y reconocimiento nos hace sentir bien. No obstante tampoco debemos luchar tanto por ese reconocimiento, sea el de nuestros jefes, o el de nuestros compañeros, ya que no necesitamos a vida o muerte la aceptación y el aprecio de las personas que nos rodean: no para ser felices.

Aún así un poco de simpatía nunca viene mal, del mismo modo que decirle a las personas que amamos a las persona queremos no va a hacer a nadie ningún mal, aunque – es cierto – no siempre obtengamos la misma respuesta de los demás.

También por otra parte está el dilema de confiar o no en los demás, que pienso que dependerá mucho de cómo seamos nosotros por dentro. Por ejemplo, si somos personas responsables tenderemos a pensar que los demás son también responsables con su prójimo y sus amigos o conocidos.

Encontrar la felicidad

Encontrar la felicidad

Pero no quiero decir con eso que sólo la gente responsable confía en los demás. Las personas felices, en general, son la gente que más confía en los otros, debido a una autoestima sana y al hecho de que en verdad necesitamos confiar en alguien, al menos, en la vida, aparte de en lo sobrenatural: en Dios.

Pero muchas veces nos equivocamos o nos llenamos de creencias limitantes, que son los que nos quitan la energía positiva y nuestra felicidad. Es ahí cuando flaqueamos y nuestra confianza en los demás o en Dios, se pierde.

Por eso, a menudo digo que necesitamos confiar mucho en los demás, o en Dios, pero no siempre lo hacemos porque es cierto: la verdad, a veces cuesta. Pero si crees en Dios y temes a Dios y no a los hombres al final confiar en los hombres es confiar ciegamente en Dios, que desde mi punto de vista es como se debe creer.

Como hemos mencionado, sabemos ya que existen creencias que nos limitan en nuestra búsqueda de la felicidad y que, en lugar de sacar lo máximo de nosotros mismos sacan a alguien flaco, débil y con miedos.

Una vida para hallarla

Una vida para hallarla

Lo que está claro es que al final todos buscamos lo mismo, es decir, la felicidad y que, aunque no siempre podemos controlar lo que nos queda gustaría que fueran los factores externos, eso no significa que tenga que ser todo perfecto para que podamos ser felices. Pero podemos decir también que una mala racha la tiene cualquiera. De hecho, la vida hasta la de las personas más felices tiene altos y bajos. Llanuras y colinas, valles y escarpadas y elevadas montañas.

Es muy importante saber a la hora de ser feliz, qué factores podemos cambiar y cuáles no. Esto es, los factores que podemos controlar y los que no dependen de nosotros. Lograr que nuestra mente piense en cosas que podemos controlar hace que sintamos un estado de autosuficiencia en el buen sentido del término o, mejor será parece, emplear el término de autoeficacia o de confianza.

Porque no todo va a ser malo y habrá muchísimas cosas que sí sepamos controlar. Esta es una de las cosas que más me maravilla de la vida, el cómo dependiendo de lo que pensemos ahí seguramente estarán, tanto nuestros ilusiones y aciertos como también nuestros errores y fracasos.

Quien piensa que puede conseguir lo que quiere tal vez no lo consiga nunca, pero la motivación que da eso puede hacer que se acerque más a sus verdaderos sueños. Incluso si tiene que cambiar el itinerario por el camino.

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