El Destino: Su Existencia Y Cómo Confiar En Él

El destino, es increíble cómo pueden suceder a veces las cosas, de la forma en la que jamás lo habíamos pensado. No tienen por qué ser grandes cosas, no hablo de cosas rimbombantes y con mucha pompa que den un caché o una notoriedad a las cosas que suceden en nuestras vidas.

Porque de hecho no hay ninguna necesidad de que esto sea así, puesto que pueden pasar cosas grandiosas sin que hagan tanto ruido en la vida de nosotros mismos ni de las personas que nos rodean.

En realidad es así como vemos esta extraña forma de mezclar optimismo y destino, de fe y confianza en que pase lo que pase acabaremos y nos irá bien. Y no puede ser de otra manera, es tener confianza en el destino y en el que en nuestro buen hacer al final habrá una conclusión positiva.

Y exitosa. Una conclusión exitosa para la pregunta o el interrogante más grande que resuena a menudo en nuestras vidas. Porque muchos de nosotros tenemos cuestiones sin arreglar, tensiones no resueltas con la vida y con las cosas que nos han sucedido y que nos sucederán, y queremos atar cabos.

El destino y su existencia

El destino y su existencia

Queremos atar cabos y pensar que las cosas que hemos sufrido tiene un porqué y un motivo, un motivo a ser posible bueno para nosotros sin que por ello tenga que perder nadie.

Lo único que necesitamos es trabajar cada día, cada día levantarnos y coger la misma pala o el mismo hacha con el que cortar madera hasta que hagamos de nuestro precioso árbol una magnífica casa en la que quepan todos.

Todos aquellos que lo merezcan y quieran. A la hora de confiar en el destino no tenemos por qué aprovecharnos de nadie, ni sacar partido de la gente. Ni tampoco hay necesidad de que nuestro éxito suene una venganza.

Se trata de algo muy diferente que es si le has dado significado y contenido a la vida. Se trata en otras palabras de tener un sentido en la vida que se cumpla como en una profecía mediante las cosas que nos ocurren.

El destino su existencia y cómo confiar en él

Confiar en el destino

Se trata también de que cada mala caída se utilice y nos sirva para subir más alto de lo que hubiéramos subido nunca si no fuera por ese mismo tropiezo. Como digo no necesitamos grandes milagros, ni que haya fuegos artificiales el día en el que se suene nuestro éxito y nuestro nombre se ponga en el lugar en el que nos corresponde.

Más bien es algo del corazón, es una confianza y a la vez una intuición que nos indica que vamos por el camino correcto, pese a los muchos contratiempos que pueden tener lugar de vez en cuando.

Porque superados los contratiempos sólo nos queda no el viento de cara, sino el viento a nuestro favor. Y así es como día tras día construimos nuestro destino, no por fatalismo, no por pensar que se va a cumplir éste hagamos lo que hagamos.

Sino precisamente porque la verdadera libertad y el destino está escrito en nuestro corazón, no en las cosas externas. Y perdonad que haga énfasis aquí: el destino que tenemos que cumplir es el de nuestro corazón.

El éxito y el destino

El éxito y el destino

No el destino de conseguir un coche, una casa un o un determinado tipo de familia con un determinado tipo de trabajo, y un determinado tipo de forma de vida. En nuestro corazón está el éxito y si no conseguimos lo que necesitamos para que esté satisfecho y contento, todo da igual.

Porque dará igual si somos los reyes del mundo puesto que jamás tendremos éxito. Y todo porque no hemos conseguido contentar los deseos más profundos de nuestro corazón.

Pongamos pues más atención a las cosas que hacemos y sobre todo ajustemos nuestros motivos. Los motivos por los que hacemos las cosas. Porque mucha gente hace las cosas adecuadas por motivos que equivocados.

Y nuestra misión es distinta: se trata de tal vez no saber siempre qué es lo adecuado para cada situación y en cada momento, pero sí buscar siempre los motivos correctos para cada cosa que hacemos.

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