Depresión: Una enfermedad que poco a poco se hace común

De entre las enfermedades mentales más comunes, algunas de ellas pese a lo que podamos pensar, en contraposición a las enfermedades «físicas», no tienen por qué tener un lugar concreto geográfico en donde se desarrollen o en donde se produzcan.

Es decir, cuando hablamos de enfermedades mentales no hay o no existe un foco concreto o lugar donde tengan lugar, por así llamar a éstas formas tan generalizadas de epidemia y que, de una forma u otra, no tenían tanto espacio para la existencia hace apenas unos siglos.

Muchísimas personas a lo largo de la vida ya han padecido un episodio depresivo, esto es, normalmente habrán acudido a la consulta del médico argumentando que se sentían deprimidas durante un periodo largo de tiempo: durante un período de tiempo más largo de lo normal.

Depresión

Depresión

Hoy os vamos a hablar brevemente sobre la depresión y sobre cómo, en los países occidentales o desarrollados, es más prevalente que nunca antes en la historia de la humanidad. Pero lo que, a mi juicio, es verdaderamente escalofriante es que al menos una de cada cinco personas según las estimaciones de las Naciones Unidas (ONU) va tener una depresión antes de llegar a los 75 años de edad.

Es por eso que hoy no es raro decir que la depresión es una de las enfermedades mentales más comunes, de las más frecuentes en la población, que se caracteriza entre otras cosas por atravesar largos periodos de infelicidad intensa o duradera en el tiempo.

Junto con lo anteriormente mencionado también ocurre que éstos periodos se dan sin que haya nada aparente que pueda acabar con esta mala sensación, con esta mala situación en la que nos encontramos y que tanto desaliento así como desesperanza provoca.

Es cierto que todos tenemos a veces periodos en los que nos sentimos solos, incluso alienados o poco felices, y que la vida diaria a veces nos da grandes golpes. Pero en ocasiones dependiendo de cómo afrontamos las cosas y cómo interpretamos la realidad tendremos más o menos paz interior, la cuál sin duda lucharemos por recuperar.

Momento adverso

Momento adverso

Cuando estos eventos adversos o negativos nos afectan durante semanas o incluso meses, y hacen que no podamos volver a tener la alegría sana que siempre nos ha caracterizado cuando hacemos las cosas y vivimos la vida normal, es probable que nos encontremos ante un trastorno depresivo o, comúnmente, conocido como depresión.

La depresión se caracteriza por ser una enfermedad mental, puesto que afecta a nuestro ánimo a través del organismo y distorsiona nuestra manera de pensar y de percibir las cosas. Puede tener múltiples causas, como haber tenido malas experiencias en la infancia que nos haya, de algún modo, predipuesto a ello, o también por ejemplo la falta de autoestima o la abundancia de pensamientos negativos sobre la vida, sobre nosotros mismos o sobre los demás.

Todos estos anteriores factores son factores psicológicos de riesgo que pueden ayudar a que padezcamos, ojalá que no, algún día un trastorno depresivo severo si no cuidamos la forma en la que pensamos. Por cuidar la forma en la que pensamos no quiero decir que podamos pensar sobre determinadas cosas sí y sobre otras cosas no.

Pensamiento racional

Pensamiento racional

A lo que me refiero es a que debemos pensar de forma racional, sin interferencias de nuestro propio ego que, en ocasiones, distorsiona la realidad. Hay que destacar no obstante que tener depresión no es lo mismo que tener un periodo pasajeros de tristeza, incluso aunque éste dure varios días.

Un trastorno pasajeros de tristeza poco a poco irá remitiendo y dará paso de nuevo a la alegría, mientras que una depresión aparentemente no tiene solución porque no vemos la salida, aunque es cierto que la tiene incluso cuando hemos perdido toda la esperanza.

Algunas veces tenemos que tomar medicamentos para remitir sus síntomas mientras que otras veces tendremos que ir a psicoterapia, pero lo que está claro es que hay solución, hay salida de la depresión y que lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos, incluso aunque ahora no lo veamos, es no rendirnos nunca ni perder la esperanza.

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