Crisis existencial: Cómo lograr superarla

Crisis existencia, la vida está llena de altibajos, y esto es algo que hemos oído en más de una ocasión. Los altibajos en sí no son malos, sino que se trata de simples épocas de la vida como mareas tienen los océanos y como estaciones ven pasar las hojas de los árboles.

No obstante, no todo es tan espectacular ni tan bello como parece. Porque existen momentos en los que de verdad sentimos que tenemos problemas para afrontar ciertas cosas de la vida.

Y así es como tenemos baches, caídas y tropiezos, de las cuales casi siempre o siempre nos levantamos, pero no sin esfuerzo. Esto es la vida, en esencia: nuestra propia existencia se compone de esto, de buenos y malos momentos en los cuales tenemos que no sólo sobrevivir, sino hacerlo a su vez con éxito.

Cómo superar una crisis existencial

Cómo superar una crisis existencial

No me canso de repetirlo, y como decía Winston Churchill, el que fue Primer ministro de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial, el éxito es ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.

Y puede que no sea esta la única versión de en qué consiste el éxito. Pero sí que puede ser representativa para entender qué significa exactamente este éxito que queremos. Y tal vez queremos algo más que no fracasar, o más que no sólo no desesperarnos.

Buscamos felicidad, para la cual es cierto que las crisis existenciales tienen mucho que decir. Y tienen mucho que decir sencillamente porque es a través de los peores momentos, los cuales son impepinables y que tenemos que pasar sí o sí, cuando llegamos a los mejores momentos.

Llegamos entonces a una felicidad más moderada, más estable y armónica, con menos euforia pero a la vez con menos problemas. Porque nuestros sentidos nos engañan cuando vemos todo fuera espectacular, porque lo esencial es invisible a los ojos.

El cambio como forma de superar una crisis existencial

El cambio como forma de superar una crisis existencial

De tal manera cuando vemos por ejemplo que en un país extranjero se vive muy bien con la crisis que está arreciando España, pensamos sin duda que será positivo para nosotros si emigramos de una vez y damos con la vida que siempre habíamos querido.

Para descubrir más tarde que no es todo tan bueno como pintaban y que en todas partes cuecen habas. Es a este tipo de sabiduría al que llega y al que tiene lugar cuando tenemos una crisis existencial.

Nos hacemos así más sabios, por un lado más conformistas y por otro lado más inquietos en buscar y obtener más de la verdadera felicidad. Que no pasa por tener lo que más queremos, si no por encontrar y aceptar lo que de verdad necesitamos.

Y así a través de momentos muy duros, a veces de dolor muy intenso podemos ver cómo momentos de purificación que han tenido lugar en nuestra vida nos han hecho la persona grata que somos.

Buenos y malos momentos

Buenos y malos momentos

De buen nacido ser agradecido, y cuando lo pasamos mal valoramos después los pequeños detalles que antes no nos dábamos cuenta que teníamos en nuestras propias vidas.

Es como ponernos a través del dolor unas gafas que magnifican lo grande que tiene la vida cotidiana, la vida ordinaria y la vida normal. Sin esos malos momentos de los que hablo, jamás tendríamos los buenos momentos que vivimos cada día y que tratamos tanto de compartir con nuestros seres queridos.

Buenos momentos y malos momentos que a la larga nos hagan personas universales, que no cierran su afecto a los demás. No sólo que buscan a la gente que es como ellos, y que no solo aman a las personas que son, por así decirlo, de su propia tribu.

Así nos hacemos hombres y mujeres, de bien por supuesto, que lleguen a conseguir las metas que quieren pero no vendiendo su felicidad si no es viviendo esa felicidad por el camino.

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