Conoce cómo puedes lograr controlar las emociones

Es muy importante saber controlar las emociones, pero más importante es aún controlar nuestros pensamientos. Nuestras emociones vienen a menudo derivadas de nuestros pensamientos automáticos, aquellos que pasan por nuestra conciencia sin apenas darnos cuenta.

Cuando nos sentimos mal, suele ser porque hemos tenido un pensamiento no adaptativo. Por pensamiento no adaptativo entiendo algún pensamiento que no se ajusta a la realidad, o por algún pensamiento que no nos ayuda a superar la realidad de forma sana.

Pero pronto veremos como existen técnicas que nos ayudan a controlar nuestras emociones, a través de modificar la forma en la que pensamos. Sin ir más lejos, mi propia terapia de higiene y salud mental conocida como Fit-Repetition (o FIT-R) tiene mucho que ver con mejorar esta forma de ver las cosas que nos causa disgustos emocionales.

La terapia FIT-R tiene como objetivo sentir la mente limpia y clara en casi todo momento, a través de la ordenación de las ideas de forma estructurada, de tal forma que vayamos mascando nuestros pensamientos como si fuera un plato de carne, es decir, paso a paso, de forma ordenada y racional, estructurada, masticando de poco en poco y sin atragantarnos.

controlar las emociones

Controlar las emociones

Se trata de ordenar nuestra mente, limpiarla de elementos perjudiciales, y no dejar de repetir nunca. Para ello la terapia se basa en algunos aspectos también conocidos como ideas FIT. Estas ideas son las siguientes:

  1. No debería haber distintos tipos de personas y personalidades que pudieran entrar en contradicción con lo que yo pienso.
  2. La gente tendría que aceptar como pienso. Nadie podrá no estar de acuerdo. Si pasa algo, están – seguro – equivocados y no merecen que se les escuche.
  3. Las cosas no tendrían que ser como son, y yo no debería exigirme aceptarlas si de verdad quiero aceptarlas y por lo tanto superarme y sobrevivir.
  4. No debería ser elegante a la hora de resolver los problemas, sino que debería arreglar las cosas de forma práctica le pese a quién le pueda pesar y aún por la fuerza.
  5. Ni la gente ni la vida deberían ponerme en problemas.
  6. Lo bueno y malo existen como absolutos, en contraposición a que existen las cosas inspiradas por amor o por miedo que llevan, en el último nivel, a obras mejores y no tan buenas.

Los momentos de frustración y de trabajos interiores son siempre en vano, en contraposición a que son una realidad y que la paciencia y la perseverancia en ellos da frutos. De tal forma que ¿como operaríamos si quisiéramos tener la mente limpia de emociones negativas que nos causan dolor? Se trata de asimilar estas ideas y aprendeherlas, es decir, más aún que aprenderlas se trata más bien de asimilarlas hasta que se vea en la propia radiografía de nuestra conciencia.

malas emociones

Malas emociones

Por ejemplo digamos que ha sucedido un evento que activa nuestras malas emociones. Hay que ir a la raíz de la emoción, que está en nuestra forma de interpretarlo, como decía el psicólogo americano Albert Ellis. De hecho estas siete ideas que propongo se basan mucho en su propia terapia racional emotiva conductual.

Imagináos por un momento que salís a la calle con mala ropa, en pijama. Sin duda la gente como yo sentiría cierta vergüenza al ir así vestido, de manera inapropiada. Por supuesto también cabría plantearse qué es exactamente vestir de manera inapropiada, pero no es lo que nos atañe aquí.

En concreto se trata de crear este sentimiento aparente: se trata de vernos en una posición en la que nos sentimos incómodos, que nos da miedo el qué dirán, que fracasaremos ante nosotros mismos de vergüenza.

¿Cómo aplicar aquí las 7 ideas de la terapia de higiene mental Fit-Repetition? Muy sencillo, al menos en apariencia. Se trata de reestructurar cognitivamente o mentalmente nuestros pensamientos, de darles la dirección adecuada, de que sigan el cauce apropiado que le lleve al mar de la tranquilidad: de la cristalina paz y limpieza interior, de la claridad mental. De la higiene de la que hablamos.

Siguiendo con el ejemplo imaginaos que ya voy en pijama por las calles de Eslovaquia, país en el que resido, y noto que unas se ríen, otros miran a otro lado, todos se parten de risa de ver cómo voy. Aunque yo lo entiendo no por ello me da menos vergüenza, y tengo ganas de meterme en casa.

alternativas

Alternativas

Pero en este ejercicio no vale meterse en casa, por lo que no nos queda otra alternativa que reestructurar nuestros pensamientos para darles la dirección apropiada, para sentir esa paz mental que tanto bien nos trae y que tanto necesitamos.

Ante mi vergüenza y mi acaloramiento de lo mal que voy vestido, me siento en gran parte inadecuado para la situación. Me vienen grandes formas de pensamiento de que no valgo para estar aquí, y de que debería meterme en otro sitio para no espantar a la gente de miedo.

Por lo tanto la primera idea que tengo que reestructurar es la de que la vida no debería meterme en problemas, la idea número 5. Ésto significa que me tengo que plantear si de verdad está escrito en algún sitio que esto tenga que ser así.

¿Por qué no me va a meter en problemas de la vida, si la vida es un mismo problema en gran parte? Naturalmente podemos filosofar todo lo que queramos, podemos decir que no sabemos ni adónde vamos ni de dónde venimos, que no sabemos si existe vida en otros planetas ni el olor de las nubes cuando les da el sol.

vivir la vida

Vivir la vida

Pero como ya he manifestado en más de una ocasión la vida está hecha para vivirla, y no sólo para pensarla. Por lo tanto sigamos nuestro trabajo. Entonces ahora que me he dado cuenta yo mismo que la vida no tiene ningún motivo para no ponerme en problemas, digamos que me he acercado un poquito más a lo que considero que es la verdad, pero aún así me siento inadecuado. Hay que seguir saneando, como decía la película de El milagro de P. Tinto.

Entonces qué es lo que nos atañe ahora. Pues sin ningún lugar a dudas ahora me preocupa lo que va a pensar la gente de mí, porque soy un ser social que necesita el afecto de algunos o de todos. De manera general.

Entonces según la idea uno es verdad que la gente tendría que aceptar como pienso, es decir, tendrían que tener compasión y benevolencia y aceptar que yo no voy así vestido porque quiero, sino que muy en contrario voy vestido así porque me lo han mandado para hacer el ejercicio y no me hace gracia a mí tampoco.

Pero la gente a menudo no es tan benévola, ni conoce nuestra pureza de pensamientos y nuestras buenas intenciones. La gente lo que ve es un hombre en pijama, y eso le causa risa incluso a veces ganas de reírse de nosotros, aun cuando ésto nos cause daño.

pensar como quiera

Pensar como quiera

Entonces tendré que pensar que la gente puede pensar como quiera. Que naturalmente están en su propio derecho de elegir bien o mal, entre benevolencia o ataque o maldad. Que ellos pueden elegir cómo quieren vivir y pensar su vida, y que de ellos depende cómo quieren pensar de mí.

Por lo tanto la cena está servida, pueden pensar de mí lo que quieran y aunque me molesta lo reestructuraré para no ser yo quien piense también así, que al fin de al cabo es lo que importa. Pero aunque ahora estoy bastante más tranquilo, no estoy del todo tranquilo. Todavía me duele que haya gente que no sea como soy yo, de benévola, de buena, de inteligente y de guapa. En otras palabras y dejando las bromas, naturalmente, que la gente a veces se comporte de manera tan mala.

Me molesta mucho y no lo puedo entender, porque yo no soy así naturalmente, yo soy bueno y listo y guapo, y hago todo perfecto. Es un decir, claro, pero de esta manera se entenderá. Entonces ahora ya sólo me falta cambiar de pensamientos, porque ya tengo esto reestructurado. Es decir, ya que he aprendido que la gente puede pensar como quiera, y hacer lo propio, y que la vida puede meterme en tantos problemas como ella quiera ya que no siempre esto depende de mí, depende de mí ahora sí ver qué quiero hacer con estos problemas.

Probablemente lo mejor sea la acción, ahora ya que mi coach me deja volver a casa a quitarme el pijama pero con la lección aprendida. Puesto que ya sé que no me duele aunque sí me frustra lo que me digan, elijo destacar para mí mismo y mejorar y superarme, por lo que ya en casa me cambiaré el pijama y saldré de nuevo a la calle con otro aspecto. Pero habré aprendido una muy buena elección. Aunque la gente puede pensar como quiera y las cosas y situaciones pueden ser malas, depende sólo de mí mi respuesta a éstas.

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