Cómo lograr tener la conciencia tranquila en la vida

Sentirnos bien es algo que todos queremos y todos buscamos, y no me puedo creer que haya alguien que diga que no, a menos que esté muy deprimido.

Tener una conciencia tranquila, es algo que, no tiene casi de manera absoluta precio, es decir, se trata de un inigualable bienestar generado por nuestras propias buenas acciones y que, además, las posibilidades que nos da en la vida este maravilloso sentimiento de paz interior, son grandes.

Pero sólo es posible lograr esta paz si hemos hecho las cosas bien. Hay varios temas en cuanto a esta conciencia tranquila, ya que sin integridad no es posible ganar la confianza que necesitamos para sentirnos plenos y tranquilos por dentro.

Conciencia tranquila

Conciencia tranquila

Es más, si pretendemos vivir falsamente o mal respecto a nuestros propios hermanos, congéneres o como se les quiera llamar, en lo próximo, pienso, nos va a ir bastante mal. Porque nunca tendremos esa tranquilidad de mente que nos otorga la paz interior, que no es otra que el fruto, como digo de hacer las cosas bien.

Por supuesto: que habrá quien argumente que una conciencia tranquila apenas aporta dinero ni ingresos al Producto Interior Bruto, ni a nuestro propio bienestar económico, pero, en mi opinión, lo que yo le diría a ésta persona es que hay cosas más allá del dinero que tienen muchísimo más valor, con diferencia.

¿Cuánta gente habrá que tiene todo en la vida, a nivel material, pero que se sienten mal con ellos mismos, por su forma de haber obrado en la vida en determinadas situaciones?

Como dijo Jesús, le costará más a un rico llegar al Reino de Dios, que a un camello pasar a través de una aguja y eso, quería decir pienso, que en el fondo si nos centramos en el dinero nunca llegaremos a esa conciencia tranquila que para Jesucristo, un personaje más que histórico, un auténtico grande, era el reino de Dios.

Con qué se relaciona una conciencia tranquila

Con qué se relaciona una conciencia tranquila

Pero, por otra parte, la conciencia tranquila también tiene que ver con los países, las nacionalidades y las sociedades. Porque también, colectivamente, se puede tener mala conciencia o una conciencia que además de no estar limpia, puede estar sucia y mancillada.

Véase, por ejemplo, la Alemania que surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, cuando empezaron a salir a la luz los campos de concentración, de los que gran parte de la población desconocía por aquel entonces su existencia en los momentos de mayor auge de ésta trágica y mundial guerra.

Después de este trance, que supuso la vida la muerte, mejor dicho, el asesinato de más de 6 millones de personas, gran parte de ellos población judía, los alemanes fueron vistos más que nunca como un gran peligro para el mundo, puesto que se les consideraba que eran los causantes de las dos grandes guerras mundiales que llenaron el siglo XX de sangre y de pérdidas de vidas humanas.

Pero, tampoco se puede tener una conciencia tranquila sin ejercer un poco de trabajo en el corazón. Porque para acabar por siempre con las cosas que causan malestar en nuestra conciencia se requiere, como ya he dicho anteriormente una integridad, una universalidad y una mirada hacia todos que, a la vez, que poca gente sabe cómo lograr.

Labrar una conciencia tranquila

Labrar una conciencia tranquila

Aunque no sea otra cosa esto último, por otra parte, que hacer las cosas y actuar para Dios, que cuida de su rebaño que somos – no otros – que nosotros. Siempre desde mi punto de vista, claro.

También recuerdo una entrevista que se le hizo a la Premio Nobel de Medicina de origen italiano, Rita Levi-Montalcini en la que la Professoresa decía, casi con 102 años de edad, en una entrevista al diario “El País”, que no tenía ningún arrepentimiento, con lo cual, cabía entender en sus palabras que tenía la conciencia bastante tranquila.

Y a mí, en el fondo, no me extraña porque era una mujer excepcional, en un siglo turbulento, que dedicó todos sus esfuerzos a investigar y que incluso ha tenido el privilegio de ganar el Premio Nobel de Medicina.

Por lo que pienso que, como poco, no creo que tenga muchos más motivos que otros para sentirse arrepentida de algunas cosas: muchas o pocas.

 Cómo lograr una conciencia tranquila

Cómo lograr una conciencia tranquila

Pero también hay dos ejemplos de cómo la conciencia tranquila puede estar o no estar en algunas personas, e incluso como una persona se puede comportar de manera nefasta con su prójimo y aún así tener la conciencia tranquila.

Eso es un dilema y nos demuestra que en el mundo también existen gente con “mala sangre” y que, a veces, parece que abunda más de lo que creemos aunque no sea tanto en realidad. Todo esto me hace pensar que lo que podemos hacer en la vida, es comportarnos bien y llevar una vida buena, procurando causar el menor inconveniente posible a los demás. Y, ni mucho menos, problemas.

Porque la gente ya tiene suficientes problemas en la vida como para ir nosotros a traer más y, más aún, la gente tiene también por lo general sus propias luchas internas para lograr el objetivo último de la vida que, después del de ser buenas personas, es el de ser feliz.

Por lo tanto, digo lo de siempre, una vida moral nos puede traer muchas ventajas, incluidas estás, más allá de una conciencia tranquila pero que, a la vez esto último, opino que no tiene absolutamente parangón ni igual. Así que, empleémonos en vivir una vida auténticamente buena, en la que podamos sacar las máximas posibilidades a nosotros mismos sin hacer daño a nadie, con el objetivo de lograr nuestro fin último, ser buenos para Dios y obtener la felicidad.

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