Descubre las formas de controlar la ira

La ira es un sentimiento muy fuerte que casi parece, con ella, que colapse nuestra mente, en el sentido de que perdemos la facultad de pensar racionalmente y nos volvemos personas, a veces, incluso agresivas.

Por eso es muy importante lo primero de todo, darse cuenta de cuándo y en qué situaciones tenemos un verdadero problema con nuestras emociones y en especial, con la ira.

La vida es un sentimiento que nos embriaga, que hace que no nos demos cuenta del mal que somos capaces de causar si nos dejamos llevar por ella.

Como se suele decir en algunos círculos, la ira es una mala consejera ya que nos lleva a menudo a sobrerreaccionar con determinadas cosas, tomando posturas inadecuadas ante los diferentes eventos que sí, es verdad, nos molestan pero que por otra parte tenemos que evitar que nos superen.

La trampa de la ira

La trampa de la ira

Sin duda cuando caemos en la trampa de la ira nos hemos dejado superar por la situación, porque no sólo, sin duda, entraremos al trapo del asunto sino que lo haremos de forma excesiva, perdiendo toda legitimidad y toda credibilidad respecto de la persona con la que estamos lidiando o discutiendo.

Pero para controlar la ira como digo lo primero de todo y más importante es aprender a darse cuenta de cuándo nos estamos dejando contaminar por ella. Cuando sabemos que estamos teniendo ira por dentro, el siguiente paso es sencillamente dejar la situación enfriarse por sí sola, no haciendo nada ni tomando ninguna medida precipitada.

Y hay mucha gente que dice que cuentes hasta cien, como tradicionalmente nos han dicho siempre en la escuela, aunque caben también otras alternativas a mi juicio mejores.

Formas de evitar la ira

Formas de evitar la ira

Una opción es apartarnos del sujeto o individuo con el que estamos discutiendo, para dejar a la mente dispersarse y desconcentrarse un poco, para que así podamos pensar por nosotros mismos más allá de esos sentimientos tan fuertes.

Después, cuando nos hemos enfriado y relajado, y cuando hemos tomado distancia del asunto y del problema, si los dos estamos tranquilos y ha pasado cierto tiempo podemos volver a tomar el tema esta vez más tranquilos.

Claro, que este tiempo podrá ser de minutos u horas o incluso algunos días. Pero desde mi punto de vista siempre es mejor tomar distancia a tiempo que romper toda la relación y la conversación por una sensación es que, aunque nos sintamos muy identificados con ella, en esencia es mentira.

Y es mentira porque aunque el ser humano tiene una alta capacidad destructiva, y tiende en muchos sentidos a hacer cosas mal, por otra parte, también saben no digo ser bueno pero sí ser simplemente constructivo y perspicaz.

Cómo descargar la ira sin afectar a otros

Cómo descargar la ira sin afectar a otros

Perspicaz como para darse cuenta de que una destrucción conversacional o psicológica o incluso moral hacia otra persona, que tiene lugar cuando discutimos con los otros, es simplemente evitable. Porque a la larga trae placer el hecho de descargar nuestra ira contra alguien, pero más tarde nos damos cuenta que ha sido un error porque lo podríamos haber hecho, viendo las cosas con perspectiva, con más calma y mejor.

Es por esto que dejarse llevar por la ira no sólo trae nada bueno, aunque todo lo malo sirva para algo bueno al final, eso no evita que si somos nosotros los culpables de causar daño a alguien, es de esperar más tarde tener consecuencias por ello.

Por eso pienso que si tomamos perspectiva es importante darnos cuenta de cuándo estamos teniendo sentimientos de ira, para enfriarlos y calmarlos, y así pensar de una manera constructiva, para después esta vez sí reaccionar.

Reaccionar no reaccionariamente, sino bajo el principio de acción-reacción. Esto es que si algo no nos gusta tenemos que tomar posición ante ello, pero no destruyendo sino siendo astutos, sabiendo que la destrucción es “pan” para hoy pero hambre para mañana.

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