Cómo ayudar a un cocainómano

La cocaína causa estragos como cualquier otra droga, lo que ocurre es que es una droga que provoca mucha adicción, incluso más que otras llamadas blandas o suaves. La cocaína, como sabrás, o como sabrá el que lee esto no se trata de ninguna broma, y puede romper vidas e incluso quebrarlas por siempre.

Dependiendo de nuestro grado de adicción. Pero ¿cómo puedes ayudar a un cocainómano? Si estás leyendo esto, es tal vez porque cuentas con un ser querido que está luchando con esta basura de vida, que es la de la droga, la cuál no lleva a ninguna parte y que encima te quita lo que más quieres.

Te va a hacer falta mucha energía y muchas vitalidad el hecho de luchar contra esta lacra, y a la persona que lo sufre más aún, porque tienes que saber una cosa. Aunque tú quieres ayudar a tu ser querido, es él o ella quien tiene que salir de esta estacada.

Es excepcionalmente bueno que tengas esa intención de ayudar a alguien a salir de esta lacra, como digo. Pero tienes que saber que si él o ella no decide salir, nunca va a salir. Y es una droga.

Por lo tanto durante espacio y tiempo para fracasar, en cuanto a tus intentos de que deje esta droga. Una cosa que ayuda mucho a la gente que tiene toxicomanías o drogadicción, es la creencia en la existencia de un poder sobrenatural, de Dios.

Porque algunas fuentes dicen que la dependencia de la droga es, más que una droga, una necesidad expresada de manera incorrecta de una búsqueda espiritual. Hay gente que en esta vida se siente vacía, y gente que necesita algo que, en realidad, desde mi punto de vista es Dios

Pero lo buscan en lugares inadecuados, y toman cocaína para llenar ese vacío espiritual que sólo Dios puede llenar en nosotros. Por lo tanto, es un buen comienzo, si tienes creencias religiosas, y te puede ayudar y ser un punto muy fuerte el que apoyarse para acabar con esto.

En cuanto a otras cosas, hay que fomentar la autoestima de la persona que tiene esta adicción, porque muchas veces tienen la autoestima dañada, puesto que ven que no son capaces ellos solos de salir del mundo en el que se han metido, sea de un modo u otro.

Y en esto influyen mucho las amistades. Da por hecho una cosa, quien se mete en el mundo de la droga o de la cocaína y quién quiere salir de él, tiene que romper de raíz con sus amistades.

Nadie es tan fuerte como para que sepa salir de la droga sin romper con las amistades que te atan psicológicamente a ella. Nadie es tan fuerte, repito. Por lo tanto, es un paso exigente, radical y duro, pero no queda otra opción que romper contra ese mundo, con el mundo que rodea a la droga, y que nos tiene atados de tantas formas.

Recordemos que la droga es una manera de esclavitud que uno mismo se ha buscado a sí mismo, aunque fuera bajo aparente inocencia. Pero es un mundo en el que, cuando quieres salir, te das cuenta de dónde te has metido.

Te haces esclavo de ti mismo, porque no puedes salir con tanta facilidad como entraste en ella, ni de lejos. Por otra parte, la práctica deportiva puede ayudar, por lo menos a recuperar amistades más saludables, a formar hábitos.

Y no hablamos de que la persona que toma cocaína se vaya a sentir muy sana por correr un poco, o por levantar pesos. Pero sí que va a empezar gradualmente a crear una nueva vida, que es la que le servirá después cuando haya dejado esta droga maldita.

Y tiene que saber que todo lo que ha perdido en el transcurso de la adicción, lo debe dejar ir. De nada sirve lamentarse por siempre por amistades buenas que nos dejaron porque no les gustaba nuestro estilo de vida. ¿No tendrían acaso razón? Seamos humildes para reconocerlo.

Y si hemos robado o cometido delitos, nadie los va a reparar. Sólo se puede pedir perdón a los agraviados, y mirar hacia adelante y a Dios. Por otra parte, es importante también dejar ir nuestras fantasías de lo que era vida para nosotros y empezar a vivir la vida que tenemos preparada para vivir de verdad.

A veces cuando consumimos droga – cuando nos drogamos – tenemos muy baja tolerancia a la frustración, como dicen en el campo de la Psicología. Por tanto, un problema que tienen las personas que consumen cocaína es que viven en un mundo que ellos piensan que es el real, cuando el único mundo real es el que nos ha tocado vivir: bueno y malo.

Por lo tanto hay que romper con todos los prejuicios, sean positivos o negativos, y con todas las esperanzas y expectativas acerca de la vida, ya que así es la vida que nos ha tocado vivir, en este caso la de quién consume cocaína, lamentablemente.

A nadie le gustan estas palabras, pero mejor llamar a algo por su nombre y darse cuenta, que engañarse toda la vida y morir en una cuneta. La cocaína y cualquier otra droga son obviamente muy malas, son objeto de esclavitud hacia uno mismo, hacia la persona que las toma.

Es mejor sentir compasión que lástima por las personas que la toman, y en cierta medida si les queremos ayudar, que como digo, es muy meritorio y loable, excepcionalmente bueno por nuestra parte y algo que nos hace dignos de elogios, lo mejor es llevarles a una clínica desintoxicación.

Y darles todo el apoyo psicosocial que necesiten y que nosotros podamos dar, dentro de las propias cargas de nuestra propia vida.

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