Coaching Turístico: Historias Viajeras

Hoy en día damos por hecho que viajar es un placer, y que viajando encontramos todo lo que necesitamos, a nuestro paso, siempre que tengamos el dinero necesario para adquirir aquellos bienes que nos gusten.

Si nos remontamos al origen de los viajes, vemos que en la antigüedad había muchos tipos de viajes, y uno de estos tipos de viajes era el mismo viaje que consistía en sobrevivir.

Sobrevivir a veces era cuestión de moverse por el espacio geográfico, porque según migraban los animales debido a las estaciones del año así tenía que viajar el hombre, porque si no jamás encontraría el alimento que para bien o para mal se había ya ido de su tierra cuando había llegado determinada época del año.

Esto nos recuerda la importancia de trabajar, y que si bien el ocio es importante no lo es todo. Si bien vivimos en una sociedad, al menos antes se conocía así, del ocio, no tenemos que pensar que todo en la vida es pasarlo bien como muchos sabemos por suerte o por desgracia.

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Crecimiento Personal En Los Viajes

Pero la pregunta no es si trabajamos porque está claro que todos trabajamos, la pregunta es si trabajamos voluntariamente o trabajamos de mala gana y aborreciéndolo. Esta pregunta no es una pregunta sin intención, porque lo que quiero ayudar a pensar es que la clave no es si trabajamos duro o no.

La clave es que haríamos en la vida si pudiéramos no trabajar. ¿Que haríamos? ¿Nos echaríamos al sofá, trabajaríamos, haríamos algo interesante o veríamos la tele sin fin todo el día? Sin duda es una pregunta interesante porque hay que recordar que el ser humano es el mismo ahora que el de prácticamente hace muchísimos miles de años.

No ha cambiado nada salvo nuestra cultura y nuestra forma de vida y de interpretar el mundo. Lo que quiero ayudar a pensar es que si el ser humano ha cambiado tan poco, por dentro, pero ha cambiado tanto su cultura, ¿porque vienen tantas depresiones? ¿Por qué nos sentimos tan mal cuando tenemos tanta comodidad?

Desarrollo Del Turismo En Coaching

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Es justo por eso, porque mientras antes se viajaba para sobrevivir ahora viajamos por placer, y si no tenemos dinero para viajar pensamos que somos menos que el vecino y nos deprimimos en algunos casos. Entre millones de razones por las que nos cogemos berrinches y depresiones una de ellas es ésta.

Entonces hay que viajar, está claro: yo soy el primero que se apunta a los viajes, pero hay que saber que hay luchar duro y que aunque en la vida tuviéramos la oportunidad de vivir con todos los ingresos pagados, el hombre está mejor cuando está en cierto modo, en conflicto con su exterior porque sólo así saca a relucir lo mejor de sí mismo.

Otro día seguiremos con más historias de viajes para haceros pensar y más importante: para crecer personalmente.

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