Ataque de Ansiedad: ¿Qué hacer ante uno?

Ataque de ansiedad. La mejor forma superar un ataque de pánico es entrenarte para responder a él de una forma calmada. Ante todo, debes ser capaz de aceptar ese pánico para no añadir, sin querer, más.

Un ataque de pánico o un ataque de ansiedad, que en este artículo lo vamos a tratar de forma conjunta, es una situación desagradable que todos queremos evitar. Este artículo te va a mostrar formas con fáciles y sencillas para lograr vencer los ataques de ansiedad de manera eficaz.

A menudo pensamos en formas de vencer la ansiedad, pero lamentablemente al principio sólo lo hacemos de formas equivocadas, porque la mejor forma de vencer esos ataques de ansiedad a veces tiene un sentido contraintuitivo. es decir, nosotros por pura lógica nunca nos daríamos cuenta de cómo debemos hacer.

Como dijo Albert Einstein «si quieres obtener resultados diferentes, tienes que hacer cosas diferentes». Hasta ahora no has logrado vencer tu ansiedad por lo que, tal vez, sea el momento de encontrar una forma diferente de abordarlo.

Qué hacer ante un ataque de ansiedad

Qué hacer ante un ataque de ansiedad

En primer lugar lo primero que tienes que hacer es darte cuenta de que estás sufriendo un ataque. Me doy cuenta de que tengo miedo, tengo ansiedad y estoy empezando a sentirme mal. Voy a tratar de hacer lo siguiente: no voy a tratar de evitarlo, ni tampoco voy a tratar de ignorarlo, no voy a tratar –tampoco – de pensar que no me siento como me siento.

No voy a esconder la cabeza, ni voy a mirar a otro lado como digo, sino que sencillamente voy a tratar de darme cuenta de que me siento con mucha ansiedad o pánico, y que tengo que diferenciar el pánico del peligro real. Como sabemos, una cosa es sentir pánico o ansiedad o miedo y, otra cosa diferente es que de verdad exista peligro real.

Aunque es cierto que a veces, cuando nos sentimos con mucha ansiedad, pensamos que por definición y necesariamente estamos en peligro. No obstante pensando así hay muchas veces que no es real y que, por tanto, nos equivocamos.

Por otra parte lo mejor que puedo hacer en ese momento es aceptar como estoy. No voy a culparme, no voy a pedir a nadie que me ayude a superarlo sin propio esfuerzo, ni tampoco voy a descargar la responsabilidad sobre nadie.

Qué hacer al presentar los síntomas de ansiedad

Qué hacer al presentar los síntomas de ansiedad

Del mismo modo que, en ocasiones, me duele la espalda tengo que aceptar que tengo estos síntomas del ataque. Y no me voy a tirar por la ventana por ello, sencillamente voy a hacer algo que no lo haga peor de lo que ya es. Para superar un ataque de ansiedad o de pánico lo que tengo que hacer es trabajar con ello, a favor de ello y no contra ello.

Pero muchos de vosotros os preguntaréis ¿cómo puedo hacer un ataque de pánico algo aceptable? Recuerda ésta diferencia: no hablamos de que sea aceptable sino aceptable: y existe una diferencia entre ambos.

Definitivamente no me va a matar ni va a hacer, por sí sólo, que me vuelva loco, por muy incómodo y desagradable que sea esta experiencia. Pero si de verdad estuviera en peligro no sería algo aceptable y, no obstante, aquí el peligro es imaginario como síntoma del propio ataque que estoy sufriendo.

Por otra parte, tengo que aceptar que aunque sea algo malo y que seguramente no sea nada deseable, definitivamente no me moriré por ello ni se acabará el mundo ni, tampoco, dejará de dar vueltas alrededor del Sol.

La realidad de los ataques de ansiedad

La realidad de los ataques de ansiedad

Como digo, lo más importante es aceptar que estoy viviendo la peor experiencia que podría sufrir en la vida. Pero lo bueno y malo a la vez es que mucha veces o siempre esto no ocurre sino de forma imaginaria, ya que estoy experimentando algo que en verdad no está ocurriendo.

De modo que tengo que fluir con la propia “ola del mar”, tengo que darme cuenta de que negar ese miedo lo va a hacer sólo peor. Tengo que decir: «vale, es un ataque de ansiedad o de pánico, vamos a sufrir un poco hasta que se pase» y, de ese modo, me daré cuenta de que es mejor aceptar que negar o rechazar este ataque.

Otro factor importante que debes tener en cuenta es que es mejor no actuar bajo los efectos de un ataque de pánico. Muy de lo contrario ,tienes que saber que un ataque de ansiedad te roba tus habilidades naturales, por lo que a lo mejor puedes actuar mal sin darte cuenta y sin pretenderlo.

Importante es también que pienses con claridad antes de actuar, y en contraposición a como hace la mayoría de la gente, no tratar de evitar el problema ya que esto sencillamente no lo va a hacer mejor. Lo que harás de ese modo hacerlo peor, y no puedes decir «yo controlo» o «sé lo que hago», porque al final no te das cuenta pero no es así.

El equilibrio en la vida como prevención

El equilibrio en la vida como prevención

Por lo tanto en este aspecto de actuar demasiado rápido es importante tener equilibrio y saber parar a tiempo. Dejarlo reposar, como se dice habitualmente.

Así, aunque tengas un fuerte impulso para cambiar la situación y cambiar algo rápido y ya, lo mejor es aguantar el temporal hasta que se pase. No tienes que hacer nada para buscar el alivio a tu situación, sino que la situación y el remedio tienen que venir a ti sin que tú hagas nada. Es como en el ajedrez: es mejor estar quieto antes de que nos movamos y demos un paso en falso que nos ponga en aprietos.

Otra cosa importante es que puedes cumplimentar un pequeño diario de tus ataques de ansiedad o de pánico, para que estudies cómo te afecta y cómo te sientes más a menudo cuando sufres éste ataque.

Aquí se aplica el dicho «conócete a ti mismo», que significa que si conoces cómo funciona esto bajo el pánico y cómo funciona el propio ataque de ansiedad o de pánico, luego podrás responder más eficazmente a estos ataques. También puedes escribir qué hacer cuando te pasa de nuevo otra vez así como otras premisas que quieras tener en cuenta, la próxima vez, ahora que estás tranquilo escribiendo.

Escribir como forma de terapia

Escribir como forma de terapia

Es conocido por mucha gente que escribir es terapéutico, y nos ayuda en patologías como la depresión u otras. Además, otra cosa buena de escribir un diario de tus ataques de ansiedad es que en esos momentos coges muchas perspectiva, porque estás tranquilo, y actúas bajo el papel de observador en tu lugar de actuar bajo el rol de víctima.

Pero eso es sólo una parte del diario, porque otra parte importante es que rellenes el diario justo en el mismo momento en el que estás sufriendo el ataque. Es decir, es mejor rellenarlo «in situ» mientras esto ocurre, porque es así cuando más datos fiables tienes de lo que te puede pasar sin tener que imaginártelo. Por eso, si no, puedes coger una grabadora en la que escribas las cosas que te ocurran para luego apuntarlas en un papel.

Si no te gustan las grabadoras, de todos modos, también puedes apuntar en un papel mismo o contarle tu experiencia a alguien según ocurre, que luego te recuerde los efectos que sentías.

Ahora ya ha llegado el momento de que des otros pasos para que te sientas más cómodo durante tu ataque. Tienes que saber que no eres tú el que decide cuándo se va el ataque de ansiedad o de pánico. Él tal y como viene lo hace solo, y así se irá sólo si tú le dejas.

Busca siempre la comodidad

Busca siempre la comodidad

Tu trabajo es sentirte cómodo, como cuando estás en la consulta del dentista, porque el dentista sabe cuándo debe terminar su trabajo, a su tiempo, y no porque lo digas tú terminará antes.

Pero sí que puedes, no obstante, estar tranquilo o un poco más relajado, dentro de lo que cabe por supuesto, durante estos ataques a través de algunas habilidades que puedes desarrollar. Por poner un ejemplo: respirando fuertemente mediante la respiración diafragmática, que es la respiración abdominal, cómo si estuvieras sacando barriga a propósito hasta que la fueras metiendo de nuevo, te sentirás mejor.

Así no lo pensamos sino que respiramos bien, que es una cosa que a menudo, por el estrés y la ansiedad de la vida muy pocas veces respiramos plenamente y eso nos puede generar, a la larga, más ataques de pánico.Por eso es que de ese modo respirando mejor nos sentiremos, sin duda mejor.

También tienes que mantener una autodiálogo positivo, no tienes que ser catastrofista ni negativo porque sólo lo pondrás todo peor. El sentido de humor, sin duda, ayuda y lo puedes emplear muy bien porque, de verdad, te ayudará a descargar de tu mente aquello que te pasa. El humor es por tanto una buena técnica de afrontamiento.

Concéntrate en lo que realmente quieres

Concéntrate en lo que realmente quieres

Por otra parte en contra de como se suele hacer, ¿por qué no, en lugar de pensar qué pasaría si me pasara algo, pensamos «y qué pasaría» si pasara esto o lo otro? Este es un cambio actitudinal que hace que dejemos de tener miedo. Aunque, por otra parte, no hay que evitar tener miedo porque es una parte normal del proceso que vivimos y negarlo, como digo, no nos conducirá a nada.

Además las personas que sufren ataques de pánico tienden a pensar que pueden ocurrir millones de cosas negativas. Se buscan todo tipo de problemas potenciales que en realidad, a lo mejor, nunca ocurre.

Por eso es bueno involucrarnos en la actividad que tenemos a mano en el momento que tenemos claro, que es que nuestra mente se distraiga con lo que hacemos y no piense lo que sentimos mal en nosotros. Esto es, no debemos racionalizar lo que nos pasa porque es un fenómeno anómalo y no tenemos que pensar sobre él, sino pensar que es normal que estemos así.

Conoce tu cuerpo para manejar la ansiedad

Conoce tu cuerpo para manejar la ansiedad

Otra cosa que podemos hacer es una especie de mindfulness, que consiste en que nos centremos en cómo sentimos nuestros músculos y damos suaves giros con el cuello o con los hombros, mientras que ponemos atención sobre nuestro cuerpo en lugar de sobre la ansiedad misma. Esa es otra forma muy buena de distraer la mente de lo que nos pasa.

Si vemos que esto no tiene efecto al principio, podremos elegir repetirlo, ya que al final le cogeremos el truco y funcionará mejor. Del mismo modo, si vemos que funciona bien también debemos repetirlo para aumentar los beneficios que esto nos da. Por lo tanto, como sabes, el ataque de ansiedad se irá igual que vino, pero por suerte o por desgracia no siempre puedes controlar cuánto se va a quedar con nosotros.

Así que por úlltimo intenta hacerte el trayecto, por así llamarlo, más cómodo. El ataque, antes o después, terminará.

Opinar

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.