Astenia Otoñal

La astenia otoñal es un proceso a través del cual normalmente perdemos vitalidad y energía para la vida. Esta pérdida de vitalidad viene determinada por algunos cambios en la atmósfera, en el nivel de luz solar, así como en la longitud de los días respecto a las noches.

La astenia otoñal provoca en nosotros una fatiga injustificada así como una tristeza que no sabemos de dónde viene, e incluso provoca cambios en la capacidad de conciliar el sueño y de dormir.

A menudo nos quita la energía que tenemos para trabajar, y nos sentimos menos fuertes respecto a nosotros mismos, lo cual también nos entristece y es por eso que no sabemos, a menudo, muy bien por qué es.

Porque nos quita la energía y no hemos hecho nada, ni tampoco nos ha pasado nada para que nos falte, salvo esto que comento que es la astenia otoñal. Pero vamos a ver qué podemos hacer en los casos de astenia otoñal.

Lo primero, una recomendación que hago es seguir viviendo conforme a nuestros valores, respecto a aquello que nos suele mover en los días buenos que tenemos en la vida. De nada sirve cambiar nuestros planes vitales porque una temporada nos sintamos con niveles de energía más baja.

Se trata de que sigamos luchando por nuestras mismas metas, aunque tengamos astenia otoñal. Lo que quiero decir es que, desde mi punto de vista, debemos seguir haciendo lo mismo que hacemos siempre, aunque seamos conscientes de que esta vez tenemos más limitaciones debido a la astenia.

Por ejemplo, si hacemos deporte o vamos a trabajar, naturalmente tendremos que hacer igual esta vez, aunque nos falte energía y vitalidad, es decir, ganas e impulso para vivir. Por eso es importante realizar todas aquellas tareas que nos hacen sentir habitualmente fuertes, y como digo, no comparativamente con los demás sino con respecto a nosotros mismos.

Respecto a mí mismo, por ejemplo, conozco qué cosas me hace sentir fuerte, como son hacer deporte y en correspondencia conozco también que de nada sirve si dejo de hacer deporte durante la astenia otoñal, por mucho que me sienta con menos energía.

¿Y por qué? Porque al final lo que voy hacer es sentirme incluso peor de lo que me podría sentir en condiciones habituales. Por lo tanto, como digo, mantener los hábitos saludables es básico para superar la astenia otoñal con mejor suerte o más éxito.

Además, la astenia otoñal no ha de servir de excusa para no hacer nuestras correspondientes tareas. Si tienes astenia otoñal me gustaría transmitírtelo de la forma más clara posible: la astenia no es excusa.

No es excusa para que dejes de limpiar la casa, para que dejes de trabajar, para que no cuides a los niños con el mismo rigor con el que lo haces siempre, siempre limitándote un poco en el esfuerzo.

Porque si tienes astenia, por otra parte, es por algo, y tampoco puedes exigirte exactamente lo mismo que otras veces. Pero lo que sí puede ser adecuado e inteligente es hacer todo lo que haces de manera habitual cuando no tienes astenia.

Porque probablemente tengas gente dependiente de ti. Gente que no se vale por sí misma y a los cuales no debes dejar en la estacada, sólo porque te sientas un poco peor esta vez. La astenia otoñal es la que provoca la tristeza, y la que provoca la falta de vigor, no tu vida.

A su vez, puedes pensar también en complementar tu dieta con jalea real, para que veas cómo te vas a sentir mejor y con más energía y, en especial, en los casos en los que tenga presión sanguínea baja.

La astenia otoñal no le gusta a nadie, como a nadie le gusta tener fiebre ni gripe. Aunque por supuesto es una cosa mucho más suave, aún así somos gente sensible – a veces – y no nos gusta que nos pasen cosas que nos quitan, nos drenan y nos secan nuestra energía.

Pero hay que convivir con la astenia otoñal durante unos días y seguir haciendo todo lo que hacemos, si acaso haciéndonos alguna una concesión y descansando un poco más de lo habitual.

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