Anécdotas Curiosas

Muchos de nosotros ya tenemos la suficiente edad en la vida, como para haber recopilado un conjunto de anécdotas curiosas.

Estas anécdotas pueden ser de todo tipo, tanto personales y familiares como profesionales, tanto como en el ejercicio del deporte o de nuestros hobbies favoritos, como en actividades de la vida cotidiana en la que sencillamente hacemos lo que todo el mundo hace.

Por ejemplo, podemos tener anécdotas un viaje, no sólo en el sentido negativo de la palabra pero también en el positivo.

En un viaje podemos encontrarnos grandes sorpresas, positivas muchas de ellas pero también nos podemos quedar con el coche atrapados entre las montañas, a la hora de volver a nuestro hotel y no hablar el idioma que habla y la gente y, por tanto, no saber cómo hacer para pedir ayuda.

Eso sería un ejemplo de anécdota curiosa negativa. Lo que es importante recordar es que cuando hablamos de anécdotas curiosas no siempre hablamos algo necesariamente positivo y negativo, como hemos dicho anteriormente.

De lo que se trata aquí es de cosas que no nos esperábamos, que dejan una marca indeleble en nuestro espíritu por circunstancias a las que no esperábamos tener que enfrentarnos. Esto, como digo, no siempre es malo.

En la vida hay que dejar espacio para las cosas que no esperamos, porque muchas veces ocurre que de lo malo sale lo bueno, y de lo que creemos que es malo sale una pequeña catástrofe que al final nos hacen más fuertes.

Las anécdotas curiosas son fáciles para compartir con amigos, pero muchas de ellas preferimos no compartirlas con todos, ni siquiera en las redes sociales. Hay gente que habla mucho en las redes sociales y que graba videos y que incluso hace videos virales, o comentarios virales, y hacen que todo el mundo se entere de diversas anécdotas curiosas.

Pero esto no siempre es el caso. Algunas veces preferimos conservarlas en nuestra mente, y a veces preferimos tener en nuestra mente las más diversas anécdotas, que hacen que no llegue a nadie más lo que nosotros sabemos.

Por ejemplo, si nos pasa algo de lo que nos avergonzamos o que nos causa lástima de nosotros mismos, no queremos ser el centro de todo el mundo. Eso sí, eso no significa que no sea una anécdota y que por suerte, las anécdotas no suelen llevar la sangre al río.

Por eso y de ahí viene el nombre de anécdota. Una anécdota también es algo anecdótico, y no quiero ser redundante pero sí quiero explicar por qué digo esto. Cuando hemos sufrido un trance negativo que nos ha creado desasosiego o ansiedad, al final concluimos diciendo que «fue sólo una pequeña anécdota».

Lo que significa que no llegó a ser algo demasiado grande. Y eso es bueno, porque si se tratara de algo que no ha sido grave o pesado, mejor que mejor, porque nos servirá como aviso pero a la vez no hará que tenga consecuencias drásticas o demasiado negativas para nosotros.

Entonces al final lo que ocurre es que cuando una anécdota nos sucede, es mejor que si nos sucede algo muy grave que en el lugar de ser una anécdota sea algo que nos influya mucho para mucho tiempo.

Por eso el título de este artículo. Anécdotas curiosas, las anécdotas que tenemos cada uno deben formar un espacio nuestra conciencia, de tal modo que al final lo que ocurra es que hayamos aprendido lecciones pero sin que haya llegado, como hemos dicho, a consecuencias graves o mayores.

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