Maneras de encontrar la alegría de vivir a pesar de todo

Cuando hablamos de alegría de vivir nos vienen muchas cosas a la cabeza. Por ejemplo, podemos pensar en la alegría en que nos dan las pequeñas (o grandes) cosas: el nacimiento de una persona, una celebración, una nueva pareja que se crea, un matrimonio. Aunque como no podía ser de otra manera, también existen tragedias bajo estas nubes que cubren el cielo.

Del mismo modo que se crean parejas y nuevas amistades también se destruyen, a veces por tonterías. Del mismo modo que hay países que se hacen pacíficos para con los demás, también se abren viejas heridas y ocurren las guerras.

Así como antes había bosques también hay incendios pero, para ser justos y volver al punto donde estábamos, después de las nubes siempre sale el Sol. La alegría de vivir puede ser un concepto a veces muy vinculado a las religiones. Las religiones nos muestran cómo si hacemos lo correcto la alegría sin duda vendrá.

Mientras que si nos comportamos mal con nuestros compañeros de vida, o con nuestra familia o amigos o incluso con desconocidos, veremos cómo queda cercenada nuestra tranquilidad y nuestra paz interior, disminuyendo nuestra alegría.

alegria de vivir

Alegría de vivir

De modo que la alegría de vivir viene de vivir con coherencia interna, de las ganas de vivir con unos patrones estables en nuestro comportamiento siempre orientados hacia lo positivo. Porque lo que tienen en común las religiones es que buscan realizarnos y hacernos más completos, traer más paz interior a nuestras vidas cambiando muchas veces nuestra forma de pensar a la hora de afrontar y tratar de solucionar los problemas.

Porque no son las circunstancias siempre lo que definen nuestra vida. De hecho pocas veces lo son: salvo que creamos que es cierto que nos dominan. Ni el pasado puede echar abajo nuestro presente, ni el futuro nos puede dar tanto miedo como para amargarnos el día a día.

La alegría de vivir consiste y trata probablemente de despertar el amor y la paz que hay en nosotros. A veces viene a nosotros el miedo como a ráfagas, tememos una cosa y otra y, a veces, es racional este miedo.

Pero lo que también es cierto es que la mayoría de las veces el miedo que sufrimos no es el miedo normal de una forma de pensar racional y, de alguien que sencillamente vive con problemas alrededor. No. Casi siempre nuestro miedo viene por cosas que nunca van a suceder o que nunca han sucedido. Y que, aún así, nos asustan.

seguir a pesar de todo

Seguir a pesar de todo

De modo que la alegría de vivir en realidad la tenemos más allá de nuestros pensamientos, más allá de los miedos de ayer y de hoy y más allá de todas nuestras preocupaciones

Es como si un avión se pone por encima de las nubes y sólo ve las nubes desde arriba viendo el resto del tiempo el Sol. Así es nuestra mente y, en cierto modo, hace falta salir de las nubes del pensamiento para llegar al Sol eterno que nunca se pone.

De ese modo sí encontraremos la alegría de vivir y, además, no será tan difícil. Lo que debemos hacer es parar nuestro pensamiento, por ejemplo, con alguna palabra que bloquee el flujo de ideas que fluyen por nuestra mente una y otra vez.

Y experimentaremos la verdadera alegría de ser, de estar vivos, de no necesitar nada en particular para celebrar que la vida es, y simplemente “es”.

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