Actitud positiva: Una gran necesidad en tu vida diaria

Últimamente estoy estudiando qué significa tener una actitud positiva ante los eventos que nos rodean. Cada vez vivimos más en una aldea global, en un mundo más civilizado y a la vez más globalizado que a su vez nos hace pensar a veces que nos hemos dejado por el camino el corazón.

Esto que comento no es una crítica política ni ideológica, ni siquiera solidaria para nadie en especial, aunque albergue estos sentimientos que es solidaridad para con la gente que lo tiene más difícil y complicado en la vida.

Pero es que esta globalización y este mundo cada vez más interconectado y competitivo nos pone de golpe en una situación en la que esta vez más exigente vivir. Por exigencia no me refiero a los duelos que nos causa la muerte de los seres queridos, y a las depresiones que tenemos a veces cuando las cosas no salen como queremos. Eso ha sido así siempre y siempre seguirá siendo de esa manera.

Pero a lo que me refiero de exigencia es más bien que vamos en contra nuestra en muchos sentidos. Yo pienso que hay que tener una actitud positiva en la vida pase lo que pase, pero también tenemos que ser críticos y autocríticos con lo que sucede en nosotros mismos y en nuestro alrededor.

Nos hemos dejado el corazón atrás en esta carrera de galgos hacia ninguna parte, y los primeros que los pagamos somos nosotros. En realidad sí vamos hacia algún sitio, bueno o malo siempre nos dirigimos hacia algún lado siempre que haya movimiento y una fuerza que lo provoque.

Pero lo primero que pagamos como plato roto es que nos olvidamos de nosotros mismos, de nuestras emociones por una situación salvaje en la que apenas hay legislación para controlar esta globalización de las que estamos hablando y ante la que ante todo hay que ser positivos y tener fe.

actitud positiva

Actitud positiva

Por eso cuando vamos con estrés al trabajo, cuando vemos que nuestros empleos son cada vez más recortados y con menos derechos laborales, no hay que tirar la toalla ya que podemos hacer algo al respecto que es cuidarnos sobre todo el corazón.

Al frente de esta idea vienen dos pequeñas ideas que giran en torno a aquella. La primera de todas es la frase de Thomas Keating que es una abad católico de los Estados Unidos y creador de la oración centrante, qué dice algo así como que yo no soy optimista con el futuro, sino que tengo fe en él.

Espero que os podáis explicar la diferencia vosotros mismos. Cuando las cosas van mal y además a peor como está ocurriendo desde mi punto de vista desde hace años, lo peor que podemos hacer es entrar en el pesimismo. Cuando pensamos que no hay salida y que nuestro futuro es negro y oscuro hemos aparcado el coche en zona reservada y la vida nos pondrá multa.

Se trata de que el pesimismo nunca ayuda a nada y de que hay que tener fe en el futuro, que no optimismo. Optimismo es pensar que las cosas saldrán bien, mientras que fe en el futuro es pensar que al final todo servirá para bien.

libertad de pensar

Libertad de pensar

Existe una gran diferencia entre ambas porque la última, que es la de tener fe, no nos está dando una falsa promesa de que todo saldrá como queremos, sino que nos invita a la libertad de pensar que aunque salgan las cosas mal en nosotros está ver lo bueno.

Si Dios y los cielos se abren en los momentos de tribulación, no depende siempre de nosotros. Pero lo que está claro es que dentro de lo malo siempre ocurre algo bueno, y a veces muy bueno y no en términos materiales. A veces sencillamente sucede que en las cosas malas se nos abre el corazón. Y ahora bajo el tono de voz al escribir para que oigáis la voz con la que me habla Dios así como a todos vosotros de vez en cuando.

Habéis de saber que todo tiene un propósito y que todo forma parte del crecimiento de la vida humana en este planeta. Por supuesto esto de por sí no llena la tripa de nadie, imagino ahora a un niño africano a punto de morir, cosa que sucede y que no es ninguna broma como sabéis. Pero sencillamente aunque el dolor y el desazón nos pillen en medio de nuestra jornada, tenemos que mantener la cabeza alta y tener fe.

Es un hecho que cuando se quema un bosque vuelve a crecer. Es un hecho que ante la muerte hay vida. Y también es cierto que ante el dolor existe el crecimiento del corazón que nos hace volver a ser mejores de lo que éramos. Este es mi coaching. El verdadero coaching tiene que dar esperanza y no sólo optimismo. Tiene que insuflarnos el corazón de aquello que algunos llamamos Dios y otros llaman verdad.

rachas buenas y malas

Rachas buenas y malas

Tiene que hacernos ver que aunque nosotros algún día muramos más allá de nosotros habrá vida. Y que aunque en la vida por supuesto se pasen rachas buenas y épocas malas, hay vida después de la muerte de nuestra fe y de nuestra pasión por hacer las cosas. Se puede recuperar el ánimo y nos podemos levantar con más fuerza.

Como siempre firmaba Vaclav Havel en sus publicaciones, libros y obras, el corazón que dejaba patente en cada página donde dejaba su estampa nos tiene que hacer recordar que la vida está dentro y no fuera, está en nuestro corazón. No en el dinero, y no en los coches caros, no en el lujo. Tampoco en la pobreza aunque el corazón brilla especialmente en esos tiempos.

El artículo lo he comenzado llamando actitud positiva y lo terminaré con actitud positiva. Se trata de que la vida está dentro de nosotros, de que no hace falta ser egoísta para ser feliz. De que no hay que pisar a nadie para flotar nosotros y de que si lo hacemos al final nos ahogaremos. De que la clave en la vida es el amor y no sólo el sexo.

Y que cuando tenemos pequeñas piedras que nos van directas al corazón, podemos quitarlas dando lo poco que tenemos y que nos queda de nosotros a los demás. Esa para mí es una actitud positiva.

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